TRABAJO | Gonzalo Bernardos carga contra los jóvenes: "Hay gente con 25 años que dice 'yo ahora no trabajo'"

En un mundo en constante cambio, donde la educación y las oportunidades laborales son cruciales para el desarrollo de los individuos, cada vez son más los jóvenes que deciden prolongar su vida académica, demorando su entrada en el mundo laboral. A diferencia de las generaciones anteriores, la tendencia de los jóvenes contemporáneos parece inclinarse hacia la extensión de sus estudios hasta la treintena, posponiendo su incorporación al mercado laboral a una edad mucho más tardía que la que lo hicieron sus padres o abuelos.

Este fenómeno se ve acentuado por la ‘indirecta’ obligatoriedad de realizar un máster después de finalizar el grado, algo que alarga aún más su estadía en la universidad. Sin embargo, algunos jóvenes deciden compensar esta extensión académica obteniendo sus propios ingresos a través de trabajos temporales o a jornada parcial.

El deseo de muchos jóvenes de encontrar empleo en la rama académica en la que se han formado, también contribuye a este retraso. Muchos de ellos se embarcan en una larga serie de prácticas hasta que una entidad decide ofrecerles un contrato de trabajo.

El economista Gonzalo Bernardos, consciente de los desafíos que enfrentan las empresas al buscar mano de obra cualificada listo para trabajar de inmediato, critica la actitud de estos jóvenes, que según él, muestran pocas ganas de trabajar.

Bernardos señala a los jóvenes de 25, 26 o 27 años, que optan por ‘vivir la vida, vivir experiencias’ en lugar de buscar trabajo activamente. Según el profesor de la Universidad de Barcelona, hay un gran número de jóvenes de esta edad que se desplaza por las diferentes capitales del mundo sin hacer nada productivo.

Sin embargo, Bernardos no solo culpa a los jóvenes por esta situación. También apunta directamente a los padres de estos jóvenes como los principales culpables de que esto suceda en España y en otros países de Europa. Según él, «Los jóvenes no pagan nada. Son los padres los que pagan todo, les mantienen esta vida espectacular».

Las afirmaciones de Bernardos no pasaron desapercibidas. El vídeo de sus comentarios rápidamente se volvió viral en Instagram, alcanzando medio millón de reproducciones. Muchos jóvenes se pronunciaron contra Bernardos, argumentando que su crítica era injusta y que la realidad que describía no existía.

Usuarios de Instagram como _rubens90_ argumentaron que no son todos los jóvenes los que se comportan de esta manera, sino solo aquellos que provienen de familias adineradas y que pueden permitirse vivir sin trabajar. Otros, como @xiscoland, señalaron que hay jóvenes que han estado trabajando desde los 18 años y, lamentablemente, todavía luchan para llegar a fin de mes.

Estos comentarios ponen de relieve la complejidad del problema que Bernardos intenta abordar. Mientras que algunos jóvenes pueden permitirse el lujo de prolongar su educación y retrasar su entrada en el mundo laboral, otros no tienen más opción que trabajar desde una edad temprana. Esta diversidad de experiencias y situaciones vitales pone en cuestión las generalizaciones y los estereotipos sobre los jóvenes y su actitud hacia el trabajo.

Por Daniel