En un momento crucial para los estudiantes, la reciente Ley de Libertad Educativa del Gobierno autonómico de Carlos Mazón abre nuevas puertas para la certificación oficial del conocimiento del idioma valenciano. La nueva ley permitirá a los estudiantes obtener automáticamente los títulos oficiales de valenciano al completar sus etapas educativas. Esto actuará como un pasaporte para cumplir con el requisito lingüístico si desean trabajar como funcionarios. Además, la ley tiene un carácter retroactivo, lo que significa que también beneficiará a los antiguos alumnos, específicamente aquellos que concluyeron su escolarización entre 2008 y 2010, según el ciclo.
Se detallan plazos concretos en el texto de la disposición relativa a la «Certificación de niveles de referencia de valenciano del alumnado que haya finalizado enseñanzas reguladas por la Ley orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de educación». En el caso de la Educación Primaria, Bachillerato o la Prueba de Acceso a la Universidad, el alumnado que haya finalizado la etapa (o el curso previo al examen PAU) a partir del curso escolar 2009-2010, inclusive, y en la Educación Secundaria Obligatoria (ESO) y Formación Básica de Personas Adultas, en 2008-2009, se beneficiarán de la nueva ley.
Niveles de reconocimiento del Valenciano
Los diferentes niveles reconocidos según esta nueva ley son las «Certificaciones automáticas del nivel de valenciano para promocionar su uso», de acuerdo con el Marco Común Europeo de Referencia (MCER) para las Lenguas. Los niveles establecidos son los siguientes: A2 se otorga al superar el área de Valenciano los 6 cursos de Educación Primaria, B1 al superar la materia de Valenciano los 4 cursos de ESO, o en 3 cursos de ESO y en 1º de Bachillerato, B2 al superar la materia de Valenciano los 2 cursos de Bachillerato y C1 al superar la materia de Valenciano los 2 cursos de Bachillerato con una media de la asignatura igual o mayor a 7, o al obtener una calificación igual o superior a 7 en la prueba de valenciano del acceso a la universidad.
En el caso de la formación de adultos, el nivel A1 se otorgará al superar los módulos de Valenciano de formación de personas adultas, con posibilidad de tener acreditados los niveles A2 o B1 si se cursó Valenciano anteriormente. Este reconocimiento se realiza de forma retroactiva para todos los alumnos que hubiesen finalizado los estudios correspondientes a enseñanzas LOE.
Una de las metas de la norma es que todos los estudiantes aprendan valenciano. Era una de las importantes novedades anunciadas por el conseller de Educación, José Antonio Rovira para desmentir que la nueva normativa va en detrimento de la formación del valenciano, que el dirigente autonómico quiere para todos los estudiantes sin excepción, tampoco en las zonas de predominio castellanohablante, pero sin imposiciones como con la anterior Ley de Plurilingüismo.
La nueva norma avanza para completar su tramitación con la incorporación de las enmiendas parciales a través de los grupos con representación en las Cortes Valencianas, algunas relevantes a propuesta de asociaciones como Hablamos Español, que había recogido 40.000 firmas previamente para una Iniciativa Legislativa Popular finalmente ignorada.
La portavoz de Educación del PP en las Cortes Valenciana, Beatriz Gascó, ha resaltado que «la ley va a ser impecable jurídicamente» y ha justificado el distrito único en contra de las críticas de Compromís, entre otros, porque «da derechos a las familias» y duda que cualquier recurso en los tribunales pueda prosperar. Gascó también ha lamentado que «gente malintencionada ha intentado confundir, ya que los consejos escolares van a poder decidir en qué lenguas se enseña y la Inspección va a velar por el equilibrio, para que no ocurra en casos como con una resolución judicial en El Puig«, donde no se cumplía la proporción entre ambos idiomas, un caso que reveló ABC. «Se acaba el chiringuito nacionalista», ha apostillado Gascó, acerca de la oposición desde estos sectores a la nueva Ley de Libertad Educativa.
