Imagen de archivo de un escaparate de una agencia inmobiliaria.

Para muchos jóvenes, la compra de su primera casa es un hito significativo que a menudo requiere una planificación y ahorro minuciosos. Este es el caso de Sofía y Alberto (nombres ficticios), dos madrileños de 34 y 24 años que actualmente están en el proceso de adquirir su primera casa. Sin embargo, la adquisición de una vivienda no es una tarea fácil, ya que los bancos exigen que los compradores dispongan de un ahorro del 20% del precio de compra, además de los gastos asociados que pueden alcanzar hasta otro 11% dependiendo de la comunidad autónoma.

Afortunadamente, existe una excepción a esta regla que puede proporcionar alivio a aquellos que están luchando por reunir los fondos necesarios. Para los jóvenes menores de 35 años, existe la opción de beneficiarse de avales públicos. A través de este método, el comprador solo necesita disponer del 5% del precio de la casa, además de los fondos necesarios para impuestos y gastos. Esta opción está disponible en varias comunidades autónomas, incluyendo Andalucía, Baleares, Castilla y León, Madrid, Galicia y Murcia. Además, el Ministerio de Vivienda ha aprobado una línea de avales por valor de 2.500 millones de euros para jóvenes de todo el país.

La entrada, o el pago inicial, es a menudo el principal obstáculo que los jóvenes (y no tan jóvenes) encuentran al adquirir una vivienda. Una vida de alquiler a menudo les ha impedido ahorrar dinero para comprar su propia casa. Por lo tanto, la posibilidad de beneficiarse de un aval público puede parecer una solución atractiva a primera vista.

Por ejemplo, si Alberto estuviera considerando un piso de 125.000 euros y Sofía estuviera considerando uno de 160.000 euros, los avales públicos les permitirían reducir la cantidad de dinero que necesitan ahorrar de 33.750 y 43.200 euros a 15.000 y 19.200 euros, respectivamente. Sin embargo, esta opción no está exenta de inconvenientes.

En la Comunidad de Madrid, el programa de avales públicos se llama Mi Primera Vivienda y fue aprobado en 2021 con un presupuesto de 18 millones de euros anuales. Aunque a primera vista el programa puede parecer beneficioso, existen varios inconvenientes que pueden desanimar a posibles compradores.

Uno de los principales problemas es el hecho de que las hipotecas con aval público suelen tener un interés más alto que las tradicionales. El tipo de interés puede ser entre un 1,5% y un 2% superior en una hipoteca con aval que en una que no lo tiene. Este costo adicional puede ser una carga significativa para los compradores, especialmente si están luchando por reunir los fondos necesarios para el pago inicial.

Además, la decisión de conceder una hipoteca con aval público recae en última instancia en los bancos. En muchos casos, las entidades financieras pueden ser reacias a ofrecer esta opción debido al riesgo adicional que conlleva. Los bancos pueden requerir un aval familiar, lo que implica que si el joven hipotecado no puede hacer frente a los pagos, sus padres se harán responsables.

Otro inconveniente es que las hipotecas con aval público pueden contribuir a la sobreendeudación de los ciudadanos. Si se concede un aval del 20% de la hipoteca, esto puede dar una falsa sensación de seguridad a los compradores. Sin embargo, esto no significa necesariamente que merezcan un mejor tipo de interés. Cuanto mayor sea el riesgo de impago, más altos serán los intereses.

Las críticas a los avales públicos no se limitan a los compradores de vivienda. El Banco de España ha destacado que los avales públicos pueden llevar a un aumento de entre el 1% y el 1,5% en la proporción de hogares en una situación de sobresfuerzo asociado al gasto en vivienda.

A pesar de estos inconvenientes, algunos expertos en la industria ven los avales públicos como un paso en la dirección correcta. Ricard Garriga, consejero delegado de Trioteca, considera que los avales son una buena medida, pero propone medidas más ambiciosas, como la posibilidad de que las regiones perdonen ciertos impuestos para facilitar la compra de viviendas a jóvenes compradores.

En resumen, aunque los avales públicos pueden proporcionar una ayuda importante a los jóvenes que luchan por comprar su primera casa, también vienen con su propio conjunto de desafíos y desventajas. Es esencial que los compradores potenciales estén plenamente informados de estas cuestiones antes de tomar una decisión.

Por Daniel