El sector de la aviación en España se está preparando para un año que podría marcar un nuevo hito en su historia, tras haber logrado en el año anterior superar los niveles de tráfico de pasajeros que existían antes de la pandemia. Según los datos de Aena, los aeropuertos españoles registraron en el año pasado más de 283 millones de pasajeros, estableciendo un nuevo récord. Ahora, las compañías aéreas están anticipando una temporada de verano con un volumen de tráfico de pasajeros que podría superar todos los récords anteriores.
Las aerolíneas que operan en España tienen programados vuelos con 240,3 millones de asientos para la temporada de verano que comprende los meses de abril a octubre. Esto representa un incremento del 13,5% en comparación con la oferta que se operó en la misma temporada del año anterior, y constituiría un nuevo récord, según los datos publicados por la Asociación de Líneas Aéreas (ALA).
La programación final de vuelos puede variar a medida que se acerca la temporada y según cómo evolucione la demanda, lo que generalmente resulta en una reducción del número de plazas comercializadas. Sin embargo, comparando la cifra actual de plazas programadas con la que se tenía en abril del año pasado, se refleja un impresionante incremento del 9,7%.
El presidente de ALA, Javier Gándara, expresó su optimismo frente a estos datos, aunque también señaló ciertos factores de incertidumbre que podrían afectar la industria aérea. “Son datos de oferta de asientos. Otra cosa es la demanda y el factor de ocupación de los aviones. Ahora la ocupación está en el entorno del 87%, así que con esta previsión de asientos ofertados es más que razonable prever que vamos a tener un verano de récord en tráfico de pasajeros. Y parece que también un año de récord”, dijo Gándara.
A pesar de su optimismo, Gándara también señaló que existen ciertas cautelas en el sector aéreo debido al eventual impacto que pueden tener en la aviación y en la evolución del tráfico factores como las tensiones geopolíticas, la volatilidad de los precios del combustible, la evolución general de la inflación, o un eventual deterioro de la situación económica en general.
A pesar de estos posibles factores de riesgo, desde la patronal se rechaza que se esté produciendo o que se vaya a producir un encarecimiento generalizado de las tarifas. Gándara indicó que volar en el verano seguirá siendo competitivo y que a pesar de que en ciertos días de alta demanda el precio de los billetes puede ser alto, aún se pueden disfrutar de precios muy competitivos.
La ALA también reconoció la posibilidad de que los precios del combustible pudieran afectar las tarifas aéreas en el futuro, en función de cómo evolucione la situación en Oriente Medio. Sin embargo, la asociación también destacó que muchas compañías están tomando medidas para asegurar precios fijos del queroseno para una parte de su consumo de carburante. La mayoría de las aerolíneas europeas han blindado entre el 50 y el 60% de su consumo de combustible a uno o dos años vista con políticas de cobertura, lo que reduce la incertidumbre sobre su impacto en los costes de las compañías y en la necesidad de aplicar subidas de tarifas.
