Sergio Scariolo en el Príncipe Felipe en uno de los entrenamientos de la selección.

La selección de baloncesto está actualmente en un proceso de transición generacional que, según el seleccionador, podría tomar dos o tres años en completarse. El seleccionador, cuyo papel en la configuración de este grupo ha sido fundamental, ha expresado su confianza en el potencial de su equipo y su intención de seguir sorprendiendo en competiciones internacionales, tal como lo hizo en el pasado Mundial y Europeo.

Un par de jugadores jóvenes, Pradilla y Alocén, han sido destacados como figuras a seguir en el futuro de la selección. El seleccionador ha aprovechado la disponibilidad de los jugadores de la Euroliga para darles prioridad y evaluar su rendimiento. En el caso de Carlos Alocén, ha podido participar después de años de ausencia, mientras que Javier Pradilla ya está bastante asentado dentro del proyecto de la selección.

El regreso de Ricky Rubio tras un proceso complicado ha sido positivo. El seleccionador ha destacado su progreso, manteniendo su entrenamiento físico y volviendo progresivamente al baloncesto. Aunque aún le queda mucho camino por recorrer para alcanzar su ritmo de competición, el espíritu, la chispa y la alegría en su juego están presentes, y lo más importante, la sonrisa en su cara.

El seleccionador reconoce que la selección ha tenido un rendimiento tan alto que se ha convertido en la norma esperar que gane todo. Sin embargo, está enfocado en el largo plazo y en el deseo de competir al máximo, luchando hasta el último minuto independientemente del resultado.

Cuando se le preguntó sobre lo que mantiene su pasión por seguir en lo más alto, el seleccionador mencionó el desafío de llevar a cabo este recambio generacional sin grandes contratiempos, así como la emocionante tarea de unir a este grupo de jóvenes talentosos y ayudarles a mantener la motivación e ilusión. También destacó la importancia de contar con jugadores veteranos, como Rudy Fernández, Ricky Rubio y Sergio Llull, para transmitir los valores y la forma de competir que han hecho a la selección tan especial.

El seleccionador también habló sobre las diferencias entre entrenar en un club y en una selección. Mientras que en los clubes hay más tiempo para ajustar cosas y el criterio de selección es principalmente económico, en la selección la elección de los jugadores está vinculada a su nacionalidad y el seleccionador tiene total libertad para elegir a los jugadores que considere oportunos.

Reflexionando sobre su paso por la NBA con los Toronto Raptors, el seleccionador recordó con cariño la experiencia de ganar un anillo y trabajar en una franquicia fantástica. También destacó las diferencias entre el baloncesto americano y el europeo, señalando que el nivel de talento en la NBA es extremadamente superior, pero que jugar en Europa puede ser más complicado debido a la tolerancia al contacto y las normas defensivas.

Al regresar a Zaragoza, ciudad en la que ganó la Copa del Rey en 2005 como entrenador del Unicaja de Málaga, el seleccionador recordó con cariño el ambiente y la cultura del baloncesto de la ciudad.

Finalmente, el seleccionador destacó la importancia de los valores de familia y unidad en la selección, describiéndolos como factores que hacen al equipo especial y diferente a otros. También señaló que estos valores han sido claves para que la selección se convierta en el mejor equipo de la historia del deporte español.