Rusia no ha rechazado formalmente la tregua energética promovida por Donald Trump, preocupado por la subida de los precios de los combustibles, aunque tampoco ha confirmado su aceptación. Mientras tanto, continúa atacando infraestructuras críticas en Ucrania.

El portavoz de la Presidencia rusa, Dmitri Peskov, se limitó a señalar este lunes que los contactos siguen en marcha: «En cuanto tengamos algo que decir al respecto, les informaremos sin falta». Sin embargo, rebajó las expectativas al afirmar que Moscú no busca una pausa, sino una «paz duradera».

Moscú cuestiona la iniciativa estadounidense

El ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, fue más contundente y aseguró que el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, «no merece una pausa». Además, rechazó la propuesta al declarar: «No creo que volvamos a caer en la trampa de las garantías y las promesas».

La posición rusa contrasta con la de Ucrania, que se ha mostrado dispuesta a aceptar el alto el fuego. Durante una intervención por videoconferencia en el Foro de Seguridad de Varsovia, Zelenski afirmó que, si Rusia pretende que Kiev suspenda los ataques de largo alcance contra refinerías petroleras y exportaciones de crudo rusas, debe dejar de golpear el sistema energético y las infraestructuras críticas ucranianas. El mandatario acusó además a Moscú de continuar atacando objetivos energéticos.

Trump busca contener el malestar por el combustible

En un momento de creciente descontento entre la población estadounidense por el encarecimiento de los carburantes, Trump trata de reducir la tensión antes de unas elecciones de medio mandato que se anticipan complicadas para el republicano.

El viernes anunció un acuerdo para que Rusia suministre grandes cantidades de diésel a Estados Unidos y a los mercados internacionales, lo que suponía levantar parcialmente las sanciones impuestas a Moscú. Dos días después, y sin consultar con las partes implicadas, dio por hecho que existía un alto el fuego energético entre los dos países en guerra.

Zelenski expresó su sorpresa ante el anuncio, aunque afirmó que Ucrania lo aceptaría si Rusia también lo hacía. «Si los rusos lo aceptan, nosotros también lo haremos. Si el presidente Trump ha negociado con Putin, que nos diga cuándo empieza la tregua. Estamos preparados y lo aceptaremos», manifestó.

La cuestión electoral eleva la tensión diplomática

La presión de Trump también se reflejó en sus críticas a Zelenski. Después de que el presidente ucraniano cuestionara con dureza el acuerdo sobre el diésel entre Washington y Moscú, el republicano sostuvo que había llegado el momento de que Ucrania tuviera un nuevo presidente.

Trump también está molesto por los ataques ucranianos contra refinerías rusas. No obstante, en las últimas semanas las fuerzas rusas no solo han atacado instalaciones energéticas, sino que han dirigido drones contra centros de datos y logísticos. Zelenski sostiene que la ofensiva de Moscú recibirá una respuesta proporcional.

Entre esas represalias figuran los ataques recientes contra tres grandes almacenes que alojan servidores de Yandex, conocido como el «Google ruso». Las agresiones provocaron numerosas interrupciones en los servicios de bancos, taxis, compañías de reparto y alimentación, así como en empresas que operan a través de internet.

Una tregua de 60 días para organizar elecciones

Tras las declaraciones de Trump, Zelenski planteó una tregua de 60 días con Rusia para poder organizar un proceso electoral. Peskov indicó que el Kremlin estaría dispuesto a estudiar un cese de las hostilidades, aunque exclusivamente durante la jornada electoral.

«Si Kiev quiere de verdad organizar elecciones, entonces el presidente ruso, comandante en jefe, estará dispuesto a dar la orden de no bombardear Ucrania el día de los comicios. Exactamente, el día de los comicios», explicó el portavoz ruso.

La alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, rechazó abrir el debate sobre elecciones en Ucrania en plena guerra. A su llegada al Consejo de Asuntos Exteriores celebrado en Luxemburgo, recordó que «casi todas las Constituciones tienen disposiciones que establecen que, cuando hay una guerra, no se pueden celebrar elecciones».

La estonia advirtió de que una campaña electoral supone confrontación entre distintos grupos políticos y defendió que la prioridad actual debe ser preservar la unidad de la población ucraniana. Sobre el anuncio de tregua de Trump, ironizó: «Personalmente, también agradecería que incluyera que no se mate a personas».

Occidente reclama más presión sobre Putin

Ante este nuevo giro de la política estadounidense, el primer ministro polaco, Donald Tusk, pidió a «todo Occidente» una posición más firme frente a Rusia. Por su parte, el canciller alemán, Friedrich Merz, consideró que Vladímir Putin no negociará seriamente hasta que se encuentre «bajo presión».

Sobre el terreno, la situación sigue siendo extremadamente difícil. Rusia ha intensificado los ataques, que están provocando un número cada vez mayor de víctimas civiles. Moscú centra especialmente sus golpes en infraestructuras como puentes, centrales eléctricas, operadores de telefonía, almacenes comerciales y gasolineras, mientras se aproxima el invierno.