«En París quiero ver cuál es mi límite»

Como periodista, tengo el placer de presentar a Marcus Cooper, un atleta olímpico de renombre internacional, nacido en Oxford en 1994 y criado en Palma de Mallorca. Este joven ha demostrado su amor y orgullo por España, el país que le ha dado todo. «España es el mejor país del mundo, con la bandera más bonita y el que me lo ha dado todo. No soy consciente del valor que tiene ser abanderado, la responsabilidad, orgullo y honor que significa», afirma Cooper con una sonrisa ilusionada.

Un abanderado rumbo a París 2024

Cooper ha sido elegido por el Comité Olímpico Español para representar a España en la ceremonia de inauguración de París 2024, junto a la también atleta Tamara Echegoyen. La elección se basó en sus logros anteriores, que incluyen una medalla de oro en K1 1000 en Río y una de plata en K4 500 en Tokio. Ahora, en la capital francesa, aspira a ampliar ese palmarés con otros dos metales.

El piragüista recordó su primera experiencia en los Juegos Olímpicos en 2008 en Pekín, donde fue testigo de la victoria dorada de Saúl Craviotto y Carlos Pérez en la modalidad de K2 500. Desde entonces, su interés por el mundo del deporte olímpico ha crecido exponencialmente.

Uno de los aspectos más destacados para Cooper durante sus primeros Juegos Olímpicos en Río fue la transformación de la ciudad para el evento. La villa olímpica, llena de apartamentos y estrellas deportivas, le dejó una impresión duradera. Cooper recuerda con cariño una foto de todo el equipo con Rafael Nadal, un verdadero dios del Olimpo, además de ver a figuras internacionales como Phelps y Bolt.

Sacrificio y determinación en el camino olímpico

Sin embargo, detrás de los éxitos y las medallas, hay un camino de sacrificio y renuncia. Cooper se convirtió en profesional a los 15 años, dejando su hogar y muchas experiencias de la adolescencia. A pesar de ello, no se arrepiente de su decisión. «Es una responsabilidad muy grande escoger ese sacrificio, dedicar tanto al piragüismo. Pero no me arrepiento», confiesa.

Cooper enfatiza la importancia de la mentalidad en su carrera deportiva. «Estamos tan igualados que hay que cuidar esos detalles», afirma. El atleta utiliza su fortaleza mental como una ventaja competitiva, creyendo firmemente que «si en tu cabeza tienes ese impulso, esa llama interior de confiar en ti mismo, de entender que cada esfuerzo vale la pena y que el ser humano vale más de lo que siempre pensamos, tienes mucho ganado».

Camino a París 2024 y futuro en el deporte

Con la vista puesta en París 2024, Cooper tiene altas expectativas y un gran apetito competitivo. Además de competir en la prueba K4 500, el atleta también asumirá el desafío de la prueba K2 500, lo que considera como una oportunidad para superar sus propios límites.

Al mirar hacia el futuro, Cooper prevé continuar en el mundo del deporte y la salud, ya que es lo que realmente le hace feliz. El atleta tiene su propio proyecto personal dedicado a nutrición, psicología y entrenamientos, donde ayuda a las personas a alcanzar sus objetivos. «En el deporte voy a estar siempre, no necesito despejarme del piragüismo, pero no quiero que en mi lápida solo ponga ‘piragüista profesional'», concluye Cooper.