El mundo del ciclismo es uno de los deportes más exigentes y demandantes para los atletas, poniendo a prueba no solo su resistencia y fuerza física, pero también su habilidad para manejar situaciones de riesgo y alta presión. En medio de todo esto, la figura de Primož Roglič, el veterano ciclista esloveno de 34 años, se destaca en el panorama internacional.
Nacido en pleno conflicto de los Balcanes, Roglič se ha forjado una carrera llena de altibajos. Su larga trayectoria incluye triunfos en la Vuelta y el Giro, así como caídas y baches que han dejado marcas en su cuerpo y su espíritu. En la reciente Vuelta al País Vasco, Itzulia, fue uno de los muchos ciclistas que sufrieron caídas, algunos con lesiones gravísimas.
Roglič, junto con Evenepoel y Vingegaard, sufrió una caída que resultó en una fractura de clavícula y escápula. Esta caída pone en duda su participación en el Tour de Florencia, programado para el 29 de junio.
El ciclista esloveno no es ajeno a este tipo de experiencias. En la Vuelta a España de 2022 también tuvo una caída, la cual documentó en redes sociales, mostrando sus heridas y cicatrices mientras leía “Above the clouds”, la versión inglesa de los “caminos imposibles” de Kilian Jornet.
Pero Roglič no se deja vencer por estas adversidades. Tras su caída en la Vuelta al País Vasco, publicó una imagen de sí mismo cubierto de vendas y apósitos, pero con un espíritu indomable. “Ahora son recuerdos. Ya estoy mejor. Nos vemos en la carretera”, escribió.
Su carrera en el ciclismo, sin embargo, no fue su primera elección en el mundo del deporte. Antes de convertirse en ciclista, Roglič fue un saltador de esquí. Empezó con 14 años, cerca de su casa en Kisovec, y vivió varias caídas, una de ellas en 2007 en Planica, que lo dejó inconsciente y lo llevó a ser evacuado de las pistas.
Luego de varios accidentes más, Roglič desistió del salto de esquí y se decidió por el ciclismo, donde ha demostrado una habilidad excepcional, llegando a ser el número 1 de la clasificación UCI durante 75 semanas.
A pesar de los desafíos y las caídas, Roglič sigue en pie y en lo alto de la bici. Actualmente tiene un contrato millonario con el equipo BORA, una fundación que ayuda a ciclistas ucranianos y una página donde vende merchandising con su logo, una R majestuosa en lo alto de una rueda con alas.
La historia de Primož Roglič es un testimonio de perseverancia y resistencia, enfrentando tanto la fuerza de la gravedad en sus saltos de esquí, como la velocidad y fragilidad del ciclismo. Y aunque ha tenido que superar diversas adversidades, su mirada sigue puesta en ese Tour que todavía no tiene en su haber.
