El martes, la reunión internacional para lograr un Tratado Mundial contra los Residuos Plásticos concluyó en Ottawa, Canadá, dando un giro esperanzador hacia la posibilidad de un acuerdo. Esta reunión es la última de las previstas antes de la cumbre final que se celebrará en Corea del Sur a finales de este año.
Esta reunión marcó la primera vez en los dos años desde que comenzaron las negociaciones que delegados de 175 países y observadores tuvieron la oportunidad de discutir un borrador de lo que será un tratado mundial para combatir la plaga de los plásticos. Estos residuos plásticos están presentes en todas partes, desde las cumbres de las montañas hasta las profundidades de los océanos, y se han encontrado incluso en la sangre humana y la leche materna.
Uno de los aspectos más notables de esta última reunión fue el acuerdo de realizar una serie de reuniones de expertos para ir perfilando el contenido de este borrador que se presentará en la cumbre definitiva de noviembre.
Julie Dabrusin, la secretaria parlamentaria canadiense, comentó que ha habido un cambio «enorme y monumental» en el tono y la energía de esta reunión en comparación con la sesión anterior en Kenya. Se mostró muy optimista sobre la posibilidad de llegar a un acuerdo a finales de año para acabar con la contaminación por plásticos en 2040.
Sin embargo, el borrador aprobado no incluye la propuesta hecha desde numerosos delegados para limitar la producción de plástico. Este es uno de los principales puntos de divergencia entre los países, ya que los estados petroleros y la industria del plástico se oponen a reducciones que amenacen sus ingresos.
Graham Forbes, de Greenpeace, afirmó: “No se puede acabar con la contaminación por plásticos si no se reduce la cantidad de plástico que producimos”. También sostuvo que el reciclaje ha demostrado que no es la solución a este problema.
Forbes argumentó que el éxito o fracaso de este tratado depende de si se aborda y reduce la producción de plástico. «Nada más funcionará si no lo hacemos bien», afirmó.
La producción anual de plásticos se ha más que duplicado en 20 años, alcanzando los 460 millones de toneladas, y está en camino de triplicarse en cuatro décadas si no se toman medidas.
Perú y Ruanda propusieron en Ottawa reducir la producción de plástico en un 40% en los próximos 15 años, en línea con los objetivos climáticos del Acuerdo de París. Sin embargo, la moción fue rechazada.
Chris Jahn, secretario del Consejo Internacional de Asociaciones Químicas, afirmó que la industria está «plenamente comprometida con un acuerdo jurídicamente vinculante» sobre los residuos plásticos, pero que no «elimine los enormes beneficios sociales que los plásticos aportan a un mundo más sano y sostenible».
Por su parte, la entidad ecologista WWF valoró positivamente las últimas conversaciones mantenidas en Ottawa, pero lamentó que las negociaciones “se estén desarrollando a un ritmo demasiado lento”. También expresó su preocupación por si el tratado incluirá medidas globales para reducir la producción y el consumo de plásticos.
