Una combinación de iniciativa, experiencia y resistencia evitó una tragedia el pasado 30 de septiembre a bordo del vuelo FDB1073 de FlyDubai, que cubría la ruta entre Dubái y Tel Aviv. Un fontanero aficionado a los documentales sobre accidentes aéreos, dos pilotos que viajaban fuera de servicio, un dentista y el comandante herido intervinieron en un episodio que las autoridades investigan como un posible intento de secuestro.
El ataque en plena ruta hacia Israel
El avión despegó a las 9.10 horas locales desde el aeropuerto de Dubái con destino al aeropuerto Ben Gurion, en Tel Aviv. A bordo viajaban 174 pasajeros, en su mayoría israelíes, además de dos pilotos y cuatro miembros de la tripulación. FlyDubai opera diez conexiones diarias idénticas a la del FDB1073, una ruta habitualmente utilizada por viajeros israelíes para enlazar con los países del Golfo.
Hacia las 11.25 horas, mientras la aeronave sobrevolaba Arabia Saudí y se aproximaba a la frontera con Jordania, se escucharon gritos procedentes de la cabina. Los pasajeros vieron cómo el comandante, ensangrentado y en el suelo, forcejeaba con el copiloto mientras trataba de desbloquear la puerta blindada.
Según lo conocido posteriormente, el copiloto —cuya identidad no ha sido difundida— atacó repetidamente al capitán con una navaja o con el hacha de seguridad del avión. El agresor intentó volver a encerrarse en la cabina, pero el aparato comenzó entonces un picado descontrolado.
La situación del copiloto
El copiloto era originario de Omán, un país cuyo Gobierno no reconoce al Estado de Israel y que mantiene rotas las relaciones comerciales bilaterales con Tel Aviv desde 2020. Israel impide que pilotos de países sin relaciones diplomáticas con el Estado hebreo controlen aeronaves con destino a su territorio, una medida dirigida a prevenir atentados aéreos.
Por ello, el copiloto no debería haber pilotado el FDB1073. Los investigadores consideran que pudo haber empleado un segundo pasaporte para eludir los controles de seguridad.
Una caída de 37 segundos y la intervención de los pasajeros
La pelea en la cabina provocó una caída que se prolongó durante 37 segundos, según los datos de posición emitidos por la aeronave. Un pasajero identificado como Daniel relató que el avión caía en picado y giraba sin control, y que sintió que se repetía el 11 de septiembre. Otros viajeros recordaron los gritos de los niños que aseguraban no querer morir.
En ese contexto, Yaniv Hayoun, fontanero de profesión, entró en la cabina, redujo al copiloto y lo sacó de los mandos. Otros pasajeros lo inmovilizaron utilizando bridas y cables de auriculares. Hayoun tomó inicialmente los controles hasta la llegada de dos pilotos europeos que viajaban como pasajeros y cuyo destino también era Tel Aviv, donde debían operar otro vuelo comercial.
El copiloto, ya maniatado, pidió a los pasajeros que acabaran con su vida, según otros testimonios. Los viajeros le exigieron que hablara en inglés, mientras trataban de determinar si actuaba solo o tenía cómplices dentro del avión.
Documentales de accidentes aéreos
Preguntado por cómo logró recuperar la estabilidad de la aeronave pese a no tener formación aeronáutica, Hayoun explicó que había visto maniobras similares en la serie de Canal Historia ‘Mayday. Air Crash Investigations’, dedicada a catástrofes aéreas.
Los dos pilotos europeos que viajaban fuera de servicio entraron finalmente en la cabina y asumieron el control. Tras revertir el descenso, el aparato ascendió mil metros, aunque después volvió a caer hasta los 4.500 pies antes de estabilizarse. Expertos en navegación aérea destacaron la profesionalidad demostrada para controlar un avión de varias toneladas y mantenerlo en vuelo.
Los pilotos activaron primero el código 7700, correspondiente a una emergencia general, y posteriormente el 7500, utilizado para alertar de una interferencia ilegal o secuestro. La comunicación hizo saltar las alertas en distintos sistemas de seguridad de Oriente Medio.
Atención al comandante herido
El dentista israelí Shota Musayev atendió al comandante, que permanecía tumbado en el suelo del pasillo con varias heridas de arma blanca. Musayev señaló que el piloto había perdido mucha sangre y se encontraba en un estado muy grave. Los pasajeros consideran que su intervención fue decisiva para mantenerlo con vida.
El capitán, Smit Machchhar, es de origen indio y reside en Dubái, ciudad a la que se trasladó desde Bombay. Procede de una familia vinculada al negocio de las telas, estudió ingeniería textil antes de dedicarse a la aviación y, según sus compañeros, es un piloto experimentado y un padre jovial. Años atrás asistió incluso en un parto durante un vuelo.
Machchhar continúa ingresado en un hospital saudí en estado grave pero estable. Su mujer y sus hijos viajaron desde Dubái para acompañarlo. Tanto el primer ministro israelí como su homólogo indio elogiaron su valentía por resistir la agresión hasta conseguir desbloquear la puerta de la cabina.
Otros pasajeros destacados
Además de Hayoun y Musayev, también fueron reconocidos por su actuación Asaf Rajuan, que participó en la reducción del agresor y empleó su teléfono móvil para pedir ayuda, y Zvika Manes, uno de los primeros en llegar a la parte delantera del avión tras Hayoun. La esposa de Manes fue quien detectó el altercado entre piloto y copiloto y alertó a una azafata.
Aterrizaje de emergencia en Tabuk
Durante el incidente, el avión viró hacia el sur cerca de la frontera jordana antes de retomar su ruta y aterrizar en la base saudí de Tabuk, de uso militar y civil. Los radares reflejaron oscilaciones constantes de altitud, una señal de que la aeronave estaba siendo pilotada manualmente.
Las autoridades no descartan que el copiloto dañara de forma intencionada algún instrumento de vuelo. La elección de Tabuk respondió a la inestabilidad del aparato, que perdió parte del timón durante el picado, y a la necesidad de trasladar con urgencia al comandante a un hospital.
Tras recibir la alerta de un posible secuestro, la Fuerza Aérea israelí movilizó varios cazas para interceptar el avión. Sin embargo, los pilotos lograron restablecer el contacto con tierra e informaron de que ya tenían la situación bajo control.
En Tabuk, un amplio dispositivo de seguridad rodeó la aeronave. Las autoridades saudíes prestaron asistencia médica y psicológica a los pasajeros. Muchos de ellos optaron por no continuar hacia Tel Aviv en otro vuelo de FlyDubai y prefirieron aguardar a una aeronave de bandera israelí.
La resistencia del Boeing 737 Max
El aparato era un Boeing 737 Max. Su comportamiento durante el descenso sorprendió a especialistas en aviación: llegó a bajar a una velocidad 24 veces superior a la de un aterrizaje normal en el aeropuerto de Heathrow. Durante la maniobra perdió una parte del timón de cola debido a las enormes presiones soportadas.
Los técnicos confirmaron que el avión alcanzó los 1.092 kilómetros por hora, una cifra que, según algunas fuentes, superaría los límites de diseño del modelo.
El copiloto permanece detenido
El copiloto fue trasladado a un hospital saudí por las lesiones sufridas durante el forcejeo y quedó detenido. La Policía de Arabia Saudí inició los interrogatorios, mientras las fuerzas de seguridad de Emiratos Árabes Unidos investigan sus posibles vínculos en Dubái.
Los servicios de Inteligencia israelíes se han sumado a las pesquisas. Trabajan con la hipótesis de que el hombre pretendía repetir un “11-S”, en referencia a los atentados de Al Qaeda en Estados Unidos en 2001. Aunque no se ha descartado totalmente un intento de suicidio, Israel investiga si el copiloto buscaba estrellar el avión contra una ciudad israelí o un rascacielos de Tel Aviv. Como alternativa, pudo haber planeado precipitar el Boeing al suelo y matar a sus 180 ocupantes.
Emiratos Árabes Unidos ha mantenido una posición más prudente y, por el momento, ha definido el caso como un “incidente grave de seguridad” relacionado con un intento de secuestro.
