El problema del cambio climático, que ha estado en el centro de las discusiones científicas y políticas durante las últimas décadas, se ha convertido en una amenaza tangible y alarmante para la economía global. Un estudio reciente publicado en la revista ‘Nature’ advierte que, si no se toman medidas efectivas para mitigar los efectos de la crisis climática, la economía global podría reducirse en un 19% para 2050.
El estudio, realizado por un equipo de investigadores liderado por Leonie Wenz del Potsdam Institute for Climate Impact Research (PIK), analizó el impacto económico de los cambios en las temperaturas y los patrones de lluvias en unas 1.600 regiones de todo el mundo. Los resultados del análisis son alarmantes: el impacto económico de estos dos factores podría superar los 36 billones de euros anuales en todo el mundo.
Según el estudio, las regiones que sufrirán las mayores pérdidas económicas son África, América Latina y el sur de Asia, donde los indicadores económicos podrían bajar hasta un 30%. Sin embargo, ninguna región está exenta de las consecuencias de la crisis climática: se pronostican «pérdidas económicas masivas» también en los Estados Unidos y la Unión Europea. En particular, en países como Italia y Francia se estima un descenso de la renta de alrededor del 15% y 13%, respectivamente.
En el caso de España, que está entre las regiones más afectadas dentro de Europa, se estima que la renta media podría reducirse casi un 25% en algunas regiones, como Andalucía y Extremadura, debido a los impactos de los extremos de temperatura y escasez de agua provocados por el cambio climático.
Aparte de su efecto devastador en la economía global, la crisis climática podría tener un impacto económico aún mayor que otras crisis económicas de gran envergadura, como la pandemia de covid-19. Según el Fondo Monetario Internacional (FMI), la renta per cápita se redujo alrededor de un 10% entre 2019 y 2020 debido a la pandemia, pero se está recuperando gradualmente. Sin embargo, el impacto económico de la crisis climática no solo amenaza con ser mayor, sino que podría agravarse con el tiempo.
El estudio también advierte que si no se reducen de forma drástica las emisiones de gases de efecto invernadero, las pérdidas económicas en la segunda mitad del siglo serán aún mayores. Las regiones más vulnerables y pobres del planeta, que son las que menos han contribuido al cambio climático, podrían experimentar pérdidas de ingresos un 60% mayores que los países más desarrollados.
Los investigadores que lideraron el estudio sugieren que es mucho más barato actuar ahora para mitigar los efectos del cambio climático que lidiar con sus consecuencias económicas a largo plazo. El costo de aplicar medidas de mitigación para limitar el calentamiento global por debajo de los dos grados de media es seis veces menor que el costo de lidiar con los daños económicos provocados por la crisis climática.
Pep Canadell, director ejecutivo del Global Carbon Project, concuerda con esta evaluación. Según Canadell, los beneficios económicos de la descarbonización de la economía global son mayores que el costo de la inacción. Por ejemplo, sería más rentable aplicar medidas para mejorar la calidad del aire y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero que enfrentar los costos de salud pública y los daños a la infraestructura causados por la contaminación del aire y los fenómenos meteorológicos extremos.
En resumen, la crisis climática no es solo una amenaza para el medio ambiente, sino también para la economía global. Si no se toman medidas efectivas para mitigar los efectos del cambio climático, el impacto económico podría ser devastador. Sin embargo, la buena noticia es que aún estamos a tiempo para tomar medidas y evitar las peores consecuencias. La descarbonización de la economía global no solo es posible, sino que también podría ser económicamente beneficiosa a largo plazo.
