La osteoporosis es una enfermedad que puede evolucionar durante años sin provocar dolor ni síntomas visibles. Sin embargo, debilita los huesos y eleva el riesgo de sufrir fracturas, que en muchos casos aparecen tras una caída aparentemente leve o incluso después de realizar un esfuerzo cotidiano.
Con motivo del Día Mundial de la Osteoporosis, que se conmemora cada 20 de octubre, la Sociedad Murciana de Reumatología recuerda la importancia de adoptar hábitos saludables para conservar una adecuada densidad ósea y proteger la salud y la autonomía en el futuro.
Una enfermedad silenciosa con consecuencias relevantes
Las fracturas asociadas a la osteoporosis se producen con mayor frecuencia en las vértebras, la cadera y la muñeca. Sus efectos van más allá de la lesión ósea, ya que pueden ocasionar pérdida de independencia, dificultades para caminar y un deterioro importante de la calidad de vida.
«No hablamos únicamente de un hueso roto, ya que una fractura puede suponer la pérdida de independencia, dificultades para caminar y un deterioro importante de la calidad de vida», señala María José Moreno Martínez, reumatóloga del Hospital Rafael Méndez de Lorca y presidenta de la Sociedad Murciana de Reumatología.
La prevalencia de esta enfermedad es notablemente mayor entre las mujeres, especialmente tras la menopausia, aunque también afecta a los hombres. Entre los factores que incrementan el riesgo figuran los antecedentes familiares, el bajo peso, el tabaquismo, determinadas enfermedades inflamatorias y los tratamientos prolongados con corticoides, entre otros.
La máxima masa ósea se alcanza durante la juventud, por lo que los hábitos adquiridos en esas etapas influyen a lo largo de toda la vida. No obstante, Moreno Martínez subraya que «nunca es tarde para empezar a cuidarlo».
La valoración del riesgo va más allá de la densitometría
La densitometría ósea, que mide la densidad mineral de los huesos, ha sido durante años una de las principales herramientas para identificar la osteoporosis. Sin embargo, no alcanzar el umbral de la enfermedad en esta prueba no implica necesariamente estar libre de riesgo.
Por ello, los especialistas tienen en cuenta otros elementos, como la edad, las caídas previas, los antecedentes de fracturas, determinadas patologías y los tratamientos que recibe cada persona. «Lo que importa es valorar el riesgo en su conjunto», afirma la presidenta de la Sociedad Murciana de Reumatología, quien insiste en que «el objetivo no es tratar una cifra, sino prevenir una fractura».
Una primera fractura puede alertar de otras posteriores
La prevención resulta esencial, especialmente después de una primera fractura por fragilidad, ya que esta puede indicar un riesgo elevado de padecer nuevas fracturas, sobre todo durante los dos años siguientes.
Las unidades de coordinación de fracturas, en las que participan profesionales de Reumatología, Traumatología, Atención Primaria, Enfermería y Geriatría, han demostrado que es posible mejorar ese riesgo mediante un abordaje conjunto.
Hábitos para cuidar los huesos y reducir las caídas
Aunque el calcio y la vitamina D son nutrientes esenciales y actúan de forma conjunta para conservar unos huesos fuertes, la prevención de la osteoporosis requiere más medidas.
Ejercicio, alimentación y prevención
El ejercicio físico tiene un papel fundamental. Caminar, practicar actividades con carga e incorporar, especialmente, ejercicios de fuerza contribuye a mantener la salud ósea y muscular. Un músculo fuerte mejora la movilidad, favorece el equilibrio y reduce el riesgo de caídas.
La alimentación es otro pilar relevante. Una dieta equilibrada, como la dieta mediterránea, que aporte calcio, proteínas y otros nutrientes, ayuda a mantener sanos los huesos y los músculos. También es importante evitar el tabaco y limitar el consumo de alcohol.
La osteoporosis no se previene ni se trata solo con suplementos. Cuando el riesgo de fractura es elevado, hay tratamientos farmacológicos eficaces capaces de reducirlo de forma significativa.
En las personas mayores, prevenir las caídas es tan importante como cuidar el hueso. Revisar la visión, adaptar el domicilio, conservar una buena condición física y valorar los medicamentos que pueden causar mareos son medidas sencillas que pueden tener un impacto considerable.
«Desde la Sociedad Murciana de Reumatología, queremos aprovechar esta jornada para animar a toda la población a conocer el riesgo», afirma María José Moreno Martínez. «Prevenir una fractura es, sobre todo, proteger nuestra autonomía y nuestra forma de vivir».
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