Jesús Nieto Jurado: Noches de junio

El ambiente de la ciudad en el mes de junio se distingue por su calma, a pesar de ser una tranquilidad teñida de tristeza y tensión. Sin embargo, la calma sigue siendo calma. A medida que los días se vuelven más largos y el sol comienza a quemar con más fuerza, la ciudad se ve envuelta en una especie de quietud tensa. Esta quietud puede ser percibida en las calles vacías, en las tiendas cerradas y en los rostros serios de sus habitantes.

El calor de junio, que ha llegado de improviso, se siente en todo, desde las páginas de los libros de texto hasta las hebras de los descampados. A pesar de la intensidad del calor, hay un cierto encanto en las primeras noches de junio. Son suaves y agradables, un respiro del calor abrasador del día. A esto se le llama amplitud térmica, una variación en la temperatura que se produce entre el día y la noche.

La ciudad bajo el sol de junio

Las calles de la ciudad, normalmente bulliciosas y llenas de vida, ahora están envueltas en silencio. Las sombras se alargan y los edificios parecen más altos bajo el sol del mediodía. Las tiendas están cerradas y las aceras están desiertas, excepto por algunas personas que buscan refugio del calor en la sombra.

Los parques, normalmente llenos de niños jugando y gente disfrutando del aire libre, ahora están vacíos. Las hojas de los árboles parecen más verdes bajo el sol y los pájaros cantan desde sus perchas en las ramas. Todo parece estar en un estado de espera.

A pesar del calor, la gente sigue saliendo a la calle. Las conversaciones de los vecinos se escuchan en el frescor de la noche. El sonido de los coches y el bullicio de la ciudad se desvanecen, reemplazados por el zumbido de los insectos y el ocasional ladrido de un perro.

Los primeros días de junio también marcan el inicio de la temporada de exámenes para muchos estudiantes. Las bibliotecas están llenas de jóvenes con la cabeza en los libros, estudiando para sus exámenes finales. El sudor se acumula en sus frentes mientras intentan concentrarse en sus estudios a pesar del calor.

El calor de junio también trae consigo una serie de problemas. Los cortes de luz son frecuentes, lo que hace que muchas personas pasen horas sin aire acondicionado o ventiladores. Las tuberías de agua a menudo se secan, dejando a las personas sin agua para beber o bañarse.

A pesar de todos estos desafíos, la ciudad sigue adelante. Los habitantes de la ciudad encuentran maneras de adaptarse y sobrevivir al calor. Se levantan temprano para hacer sus tareas antes de que el calor del día se vuelva insoportable. Se refugian en sus casas durante las horas más calurosas del día y salen a la calle cuando el sol comienza a ponerse.

La ciudad, en su calma triste y tensa, sigue adelante. A pesar del calor y de los desafíos que trae consigo, la ciudad sigue siendo un lugar de vida y actividad. Y aunque la calma puede ser tensa y llena de tristeza, sigue siendo calma al fin y al cabo.