El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, ha reconocido públicamente que las fuerzas israelíes bombardearon de manera «no intencionada» a siete miembros de la organización no gubernamental World Central Kitchen (WCK), liderada por el reconocido chef José Andrés. Este trágico incidente tuvo lugar en la Franja de Gaza, según informó la Agence France-Presse (AFP).
En una declaración desde el hospital donde se recupera de una operación de hernia, Netanyahu expresó su pesar por el incidente del día anterior. Afirmó: «Nuestras fuerzas golpearon de forma no intencionada a inocentes en la Franja de Gaza. Esto sucede en una guerra (…) estamos en contacto con los gobiernos y haremos todo lo posible para que no se vuelva a producir».
El primer ministro israelí aseguró que su gobierno está en constante comunicación con los países de origen de las víctimas y que harán «todo lo posible» para prevenir que tales incidentes vuelvan a ocurrir en el futuro. Recordó que ya se ha iniciado una investigación para determinar las circunstancias que llevaron al bombardeo. Este se produjo en el contexto de la ofensiva israelí contra Hamás en la Franja de Gaza, que ha dejado alrededor de 33.000 muertos, según recoge Europa Press (EP).
El Ejército israelí promete investigar la muerte de los siete trabajadores de la WCK. El contraalmirante Daniel Hagari, portavoz del ejército, dijo: «Vamos a abrir una investigación para examinar más profundamente este grave incidente. Esto nos ayudará a limitar el riesgo de que un acontecimiento así vuelva a producirse». Hagari afirmó haber conversado personalmente con José Andrés, expresando «las más sinceras condolencias del Ejército israelí a las familias y a la gran familia de World Central Kitchen».
El portavoz militar elogió la «noble misión» de WCK de proporcionar alimentos y ayuda humanitaria a la población de Gaza. Recordó que la WCK también asistió a los israelíes después del masacre del 7 octubre, siendo una de las primeras ONG en responder a la crisis. Hagari aseguró que se llegaría «hasta el final» del caso y se compartirían las conclusiones con «total transparencia».
El ataque ocurrió en la zona de Deir al Balá, en el centro de la Franja de Gaza. Según la propia organización, los siete fallecidos eran de nacionalidad británica, polaca, australiana, palestina y estadounidense-canadiense. WCK explicó que el convoy, que fue alcanzado al salir de un almacén tras descargar 100 toneladas de alimentos, estaba coordinado con el Ejército israelí.
Esta tragedia pone de manifiesto los peligros a los que se enfrentan las organizaciones humanitarias que trabajan en zonas de conflicto. A pesar de que su misión es proporcionar asistencia a las personas más vulnerables, a menudo se encuentran en el fuego cruzado, con consecuencias mortales, como en este caso. Las investigaciones futuras deberán aclarar cómo y por qué ocurrió este trágico error, y qué medidas se pueden tomar para prevenir que vuelva a suceder.
