Todos los centros educativos tendrán que prepararse ante las olas de calor y adoptar las medidas necesarias para proteger al alumnado. El Gobierno trabaja en un borrador de real decreto que fija requisitos mínimos para los colegios e institutos de enseñanza obligatoria ante nuevas realidades, entre ellas el cambio climático y la evolución demográfica.
El documento contempla que las escuelas deberán adecuar su climatización con criterios de eficiencia energética y organizar sus actividades conforme a los principios de sostenibilidad ambiental.
La ausencia de aire acondicionado en los centros educativos ha sido una reclamación recurrente de docentes y familias durante los últimos años, especialmente ante olas de calor cada vez más tempranas e intensas. Al final de este curso, las protestas se intensificaron en escuelas de toda España, donde se registraron temperaturas superiores a los 30 grados. La mayoría de los edificios escolares fueron construidos durante el siglo pasado y no están preparados para afrontar ni el frío ni el calor.
El borrador del Ministerio de Educación, cuyas principales medidas ha conocido EL MUNDO, aborda esta materia por primera vez a escala estatal, aunque las competencias están transferidas a las comunidades autónomas. El texto establece que los centros de segundo ciclo de Infantil, Primaria y ESO deberán desarrollar sus actividades de acuerdo con los principios de la cultura de la sostenibilidad ambiental.
Asimismo, deberán velar por la salud, protección y bienestar tanto del alumnado como del personal mediante una climatización adecuada para garantizar el confort térmico, aplicando criterios de eficiencia energética y medidas de adaptación a las consecuencias del cambio climático.
Protocolos ante temperaturas extremas
Dentro de su autonomía organizativa, los centros tendrán que contar con procedimientos específicos que puedan activarse ante temperaturas extremas o riesgos climáticos. Estos protocolos incluirán, entre otras actuaciones, pautas para reorganizar horarios o espacios, reducir o adaptar las actividades físicas y al aire libre, y prestar especial atención al alumnado de menor edad o en situación de vulnerabilidad.
De este modo, los colegios podrán establecer jornadas más reducidas durante los meses de verano, limitar las clases de Educación Física en el patio o reorganizar las aulas para reducir la exposición de los alumnos al calor o al frío. Las comunidades autónomas deberán ofrecer a los centros el asesoramiento que consideren necesario.
Atención al cambio demográfico
Los centros también deberán fomentar la relación con su medio natural, en coordinación con las instituciones y organizaciones de su entorno.
El real decreto busca además reforzar la protección de las escuelas rurales, que afrontan cierres por la pérdida de población y la falta de alumnado suficiente. Actualmente, cada comunidad autónoma decide el mínimo de alumnos necesario para mantener estos centros abiertos, que puede situarse en cuatro, cinco o más estudiantes. El Gobierno pretende que las comunidades sean más flexibles y ajusten las ratios de alumnado por unidad escolar a las particularidades de cada entorno educativo.
Además, las comunidades autónomas deberán facilitar los medios y sistemas organizativos necesarios para responder a las necesidades de los centros, incluyendo al menos recursos humanos suficientes, conectividad y recursos educativos digitales.
