Christine Lagarde, presidenta del BCE.

En medio de un paisaje macroeconómico fascinante y volátil, los inversores se enfrentan a un dilema sin precedentes. La divergencia en la evolución de las economías de Estados Unidos y Europa ha abierto la puerta a la posibilidad de que las políticas monetarias del Banco Central Europeo (BCE) y la Reserva Federal de los Estados Unidos (Fed) puedan diferir en los próximos meses.

La incertidumbre económica en Europa sugiere que podríamos ver un recorte en las tasas de interés antes de lo esperado. En contraste, los fuertes indicadores económicos en los Estados Unidos y las crecientes tensiones inflacionarias a nivel mundial podrían impedir un recorte en las tasas de interés en junio, como se había previsto inicialmente. Incluso existe la posibilidad de que no se produzca ninguna reducción este año y que las tasas puedan aumentar. Las consecuencias potenciales de tal divergencia en las estrategias son objeto de análisis, especialmente en relación con las posibles repercusiones en el mercado bursátil.

Ben Laidler, estratega de mercados globales de eToro, argumenta que, dada la debilidad de la economía europea y la caída de la inflación, los recortes en las tasas de interés son justificados y necesarios. Sin embargo, en los Estados Unidos, el crecimiento económico excepcional mantiene la inflación incómodamente alta, lo que plantea dudas sobre si la Fed podrá recortar las tasas este año.

Felix Feather, economista de Abrdn, coincide en que el BCE no sorprendió al mantener las tasas de interés por quinta vez consecutiva. A menos que surjan sorpresas económicas significativas, Feather cree que el BCE está en camino de aplicar un recorte en su próxima reunión en junio. Sin embargo, también señala que el BCE ha hecho hincapié en la necesidad de mantener una política restrictiva durante algún tiempo, lo que impediría una serie de recortes drásticos.

En contraste, Geir Lode, director de Renta Variable Global de Federated Hermes, opina que la probabilidad de un recorte de tasas en junio por parte de la Reserva Federal se ha descartado debido a los últimos datos de precios en los Estados Unidos. Si persisten los altos niveles de inflación, Lode cree que la probabilidad de un aumento de las tasas este año aumentará hasta el 10-15%.

Ann-Katrin Petersen, responsable de inversiones estratégicas para Alemania, Austria, Suiza y Europa del Este de BlackRock Investment Institute, sostiene que los argumentos a favor de un primer recorte de tasas del BCE en junio se han fortalecido. Sin embargo, advierte que aún no se sabe cuál será el ritmo de los recortes posteriores y que los inversores deben tener en cuenta el panorama general: las tasas en la zona del euro probablemente se mantendrán estructuralmente más altas que antes de la pandemia.

Comparando el BCE con la Reserva Federal, Petersen señala que el BCE se enfrenta a un crecimiento más débil, mientras que el fuerte crecimiento del empleo reciente y la persistente inflación en los Estados Unidos hacen improbable un recorte de la Fed en junio. Por lo tanto, sugiere que el BCE probablemente recortará primero, pero luego podría actuar más lentamente si la Reserva Federal retrasa los recortes.

En resumen, se está gestando una disparidad entre las políticas monetarias de los dos bancos centrales más poderosos del mundo. Los inversores, por lo tanto, deberán navegar con atención a través de este paisaje económico incierto y en constante cambio. La evolución de estas circunstancias y las decisiones que tomen el BCE y la Fed en los próximos meses serán cruciales para determinar el rumbo de los mercados globales.

Por Dani