Curtis Jones se lamenta tras fallar una clamorosa ocasión para empatar ante el Crystal Palace.

El Liverpool Football Club está pasando por un momento amargo, enfrentando una semana llena de derrotas y decepciones. Primero fue el revés ante el Atalanta en la Europa League (0-3), resultado que prácticamente los deja fuera de la posibilidad de llegar a la semifinal de la competición, salvo un milagro. A esto se sumó otra derrota de igual calibre, aunque reversible, tres días después ante el Crystal Palace (0-1) en su propio terreno, Anfield, por segunda vez consecutiva.

Esta serie de derrotas ha tenido una repercusión directa en la tabla de posiciones de la liga, ya que el Liverpool ha perdido el liderato que, de manera provisional, ha sido reasumido por el Manchester City tras su goleada al Luton Town (5-1).

A diferencia del encuentro con el Atalanta, el Liverpool no mereció la derrota en su partido contra el Crystal Palace. A pesar de un ataque desesperado y continuado en la segunda mitad, el equipo siempre se encontró con obstáculos, ya sea una intervención de Dean Henderson, la pierna de un defensa o la propia incapacidad de sus atacantes, que no lograron romper el cero a pesar de los 21 remates a portería.

El Crystal Palace se aprovechó de la inseguridad inicial del Liverpool y la acentuó tan pronto como el jugador Eberechi Eze adelantó a los londinenses en el minuto 14. Este gol estimuló al Liverpool, que lanzó un aluvión de ataques que se intensificó durante la segunda mitad, a medida que Jürgen Klopp introducía más piezas de artillería en el campo. Sin embargo, todos estos intentos resultaron inofensivos. El Crystal Palace incluso tuvo la oportunidad de ampliar la diferencia en un par de ocasiones, antes de dedicarse a defender su ventaja tras el descanso.

El portero del Liverpool, Alisson, evitó que el marcador se moviera a 0-2 con una excepcional atajada a quemarropa frente a Jean-Philippe Mateta. Esto ocurrió solo tres minutos después de que Nathaniel Clyne desviara sobre la línea un disparo de Diogo J con la portería vacía. Esto fue seguido por un mano a mano fallido por parte de Curtis Jones. En el minuto 91, la pierna de Tyrick Mitchell desvió sobre la línea el último intento de Mo Salah.

Esta tercera derrota en el campeonato ha relegado al Liverpool del liderato al tercer puesto, quedando a dos puntos de distancia del City, el vigente campeón. No cabe duda de que el Liverpool está pasando por un momento difícil. Sin embargo, el fútbol es impredecible y aún queda mucho camino por recorrer en la competición. Sólo el tiempo dirá si el Liverpool podrá recuperarse de estos golpes y volver a su antigua gloria.