Una persona mayor trabaja.

El concepto de envejecimiento y jubilación ha cambiado drásticamente en el siglo XXI en comparación con el siglo pasado. A pesar de ello, muchos aún se aferran a los estereotipos y comportamientos anticuados. Con el incremento en la longevidad y la necesidad de flexibilizar la transición a la jubilación, ha surgido la necesidad de revisar las políticas y prácticas actuales.

Carlos María Alcover, catedrático de la Universidad Rey Juan Carlos, sostiene que la trayectoria de vida de cada individuo es una combinación de factores contextuales y personales. No existe una línea ascendente en la vida, otra de estancamiento, y otra que desciende a partir de una determinada edad. En su opinión, cada individuo tiene la capacidad de identificar en qué áreas puede generar ganancia y compensar pérdidas, en lugar de seguir una trayectoria laboral única. Este enfoque permite una empleabilidad sostenible que se basa en el ciclo de vida individual.

Alcover señala que la responsabilidad de mantener a las personas en el mercado laboral no debe recaer únicamente en el individuo. Este enfoque es un error y una irresponsabilidad. La capacidad de prolongar la vida laboral es el resultado de la combinación de factores individuales y del contexto.

Las organizaciones también tienen una responsabilidad en esta cuestión. Es necesario un apoyo institucional y legislativo que permita a las personas mantener y prolongar su actividad laboral. Alcover insiste en que la jubilación es un derecho, no una obligación, y por tanto, debe ser una decisión individualizada, tomada libremente e incluso reversible, como es el caso en países como Estados Unidos.

En España, la tasa de actividad de la población mayor de 55 años se encuentra entre las más bajas de la OCDE. Esto se debe en gran parte a la tendencia en las organizaciones del país a utilizar la edad como variable de ajuste del mercado laboral.

La llegada de la generación de los baby boomers a la edad de retiro presenta importantes desafíos para un desarrollo económico justo y sostenible. La ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, ha destacado el incremento en las jubilaciones demoradas como un signo positivo.

La jubilación voluntaria demorada es la posibilidad de que los trabajadores prolonguen voluntariamente su vida laboral más allá de la edad ordinaria de jubilación. Según los últimos datos, cada vez más personas optan por esta opción y el número de jubilaciones demoradas se ha duplicado en los últimos años.

Saiz considera que las políticas de incentivos a la jubilación demorada están dando resultados. En los últimos cinco años, el número de jubilaciones anticipadas ha disminuido casi 10 puntos y la edad media de jubilación supera los 65 años, un hecho sin precedentes.

Además, Saiz cree que estas políticas están despertando el deseo de permanecer activos en el trabajo, intercambiar conocimientos y contribuir a un relevo generacional en las empresas.

Antonio Huertas, presidente de Mapfre, también ha destacado la importancia de la generación senior en nuestra sociedad. Huertas aboga por adoptar medidas que faciliten la permanencia de los trabajadores de más edad en el mercado laboral de forma voluntaria. Según él, los trabajadores mayores no están quitando puestos de trabajo a los jóvenes, sino que son mundos separados pero complementarios.

En conclusión, la convivencia generacional ayuda a mejorar nuestra sociedad y nos hace ciudadanos más felices. La sociedad debe facilitar y recompensar la decisión de prolongar la vida laboral más allá de la edad de jubilación ordinaria.

Por Daniel