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El pasado 7 de diciembre, China sorprendió a propios y extraños al ofrecer un giro de 180 grados a su rigurosa política de ‘Covid cero’. Mucho más de un mes después, el enorme asiático ha vivido una explosión de casos que puso bajo cuestión su resolución, en un inicio recibida por euforia tanto en sus fronteras como por los mercados de todo el mundo. La desescalada transporta aparejados varios peligros políticos y económicos que, según los investigadores de Rabobank, lastrarán la economía nacional milenario hasta el segundo período de tres meses de 2023.

En todo caso, la verdad es que Pekín comprende que no puede posibilitarse continuar con la economía en primera marcha. Este pasado martes, China notificó que su producto interior bárbaro (PIB) medró a un ritmo del 3% el año pasado, muy bajo el propósito marcado por el Gobierno de Xi Jinping del 5,5%. El apunte es el menor desde finales de la década de 1970, excluyendo 2020, en el momento en que el PIB avanzó a un ritmo del 2,2% gracias a la pandemia de coronavirus, si bien entonces el consenso aguardaba un desarrollo bastante menor al de hoy (2,7%). En el cuarto período de tres meses, se sostuvo permanente en frente de la caída aguardada del 0,8%.

“Hay peligros políticos que tienen la posibilidad de socavar la autoridad del Partido Comunista, puesto que se podría ver como un reconocimiento de que la previo política de ‘Covid cero’ no era perfecta. Además de esto, los ciudadanos se van a preguntar si la política, que duró prácticamente tres años, logró mucho más mal que bien”, apuntan los especialistas de RaboBank. La firma neerlandesa asimismo apunta que la reapertura después de las fuertes manifestaciones podría hacer un antecedente que fomentaría las manifestaciones contra Pekín “a sabiendas de que este podría ceder a sus solicitudes”, al paso que en el chato sanitario preocupa la saturación del sistema sanitario chino e inclusive la viable aparición de novedosas y “alarmantes” variaciones.

En este sentido, estos investigadores resaltan que “la sepa de datos oficiales y fiables” han desarrollado una “densa cortina de humo” que disfraza la situación real de China tras su brusco giro de 180 grados. “Podrían socavar la versión de Pekín de que la reapertura se causó en el instante oportuno y que se hicieron los preparativos suficientes para llevar a cabo en frente de un fuerte incremento de nuevos casos”, indican.

Cabe apuntar que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha acusado a China de menospreciar dificultosamente la intensidad de los últimos brotes, puesto que las autoridades locales calculan que “únicamente” se ha contagiado un quinto de la población. También, la llegada de las vacaciones del Año Nuevo chino (22 de enero) intimidan con apresurar la propagación del virus a las áreas despobladas, donde los escenarios de vacunación están bajo la achicada media nacional.

“Aguardamos que el consumo de los usuarios contribuya de manera negativa al desarrollo económico en el último período de tres meses del año pasado y en el primero de este año. Ya que miles de individuos contrajeron el virus y desarrollaron síntomas, es evidente que tanto el lado de la oferta como el de la demanda se vieron de manera significativa damnificados: los enfermos no trabajan ni hacen compras esenciales”, apuntan desde RaboBank, al paso que apuntan que el consumo privado representa el 38% del PIB chino. Con todo, la firma espera una fuerte restauración en el segundo período de tres meses del año vigente que“va a desaparecer gradualmente a lo largo de los 2 últimos trimestres del año”.

Además, mientras que el virus prosiga inmovilizando medianamente al país, el volumen de inversiones en el mercado inmobiliario, responsable de un cuarto del desarrollo del PIB chino, proseguirán quedándose atrás. “Esto no augura nada bueno para el primer período de tres meses, ya que la capacitación bárbara de capital fijo tiene una participación de cerca del 43% en el PIB”, comentan desde la firma neerlandesa.

Simultáneamente, la crisis energética, la alta inflación y las violentas subidas de los modelos de interés en Occidente van a hacer reducir la demanda de modelos chinos. “Probablemente en el segundo período de tres meses aumente la demanda de recursos de consumo, en especial si el invierno todavía es despacio en Europa. En grupo, pensamos que la contribución del comercio al PIB en el segundo período de tres meses va a ser parcialmente neutra”, indican los especialistas de RaboBank.

De esta forma, este aparato de especialistas cree un recorte del PIB en el primer período de tres meses de 2023, que no repuntará hasta junio, en el momento en que las exportaciones netas vuelvan a contribuir al desarrollo del PIB. Lógicamente, agregan, todo está condicionado a de qué forma evolucionará la pandemia en el enorme asiático, para el que calculan un desarrollo del 4,2% en 2023.

Por su lado, calculan que la crisis inmobiliaria tocara fondo a lo largo del segundo semestre y va a ser entonces en el momento en que se genere una restauración “lenta pero gradual” del campo. “Se estima que el consumo privado repunte de manera fuerte a lo largo del segundo período de tres meses del año en curso y que la demanda de servicios pase a la de recursos”, agregan.

Por Daniel