Pensionistas, en una imagen de archivo

El jueves, la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) anunció que ha elevado su previsión de crecimiento para la economía española para 2024 hasta el 1,8%, lo que la coloca como la economía con el mayor impulso entre los principales países de la Unión Europea. Sin embargo, advirtió que España necesitará un ajuste fiscal «más fuerte y sostenido» en el futuro para compensar el crecimiento del gasto en pensiones.

En su informe sobre perspectivas globales, la OCDE señaló que la eliminación definitiva de las medidas antiinflación aún vigentes ayudará a encauzar las cuentas a corto plazo. Sin embargo, a medio plazo, recomendó aumentar el Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) y los impuestos medioambientales, a la vez que mejorar la eficiencia del gasto público.

La organización también destacó que la relación deuda pública/PIB de España es alta y que el gasto está fuertemente inclinado hacia las pensiones, lo que perjudica a los elementos que favorecen el crecimiento. El informe advirtió que el gasto relacionado con el envejecimiento aumentará, lo que requerirá de una consolidación fiscal más fuerte y sostenida a medio plazo para mantener la deuda en una trayectoria descendente y cumplir con las reglas fiscales propuestas por la UE.

La previsión de crecimiento de la OCDE para la economía española en 2024, del 1,8%, es ligeramente inferior a la proyectada por el Gobierno español (2%) y supone una notable desaceleración respecto al crecimiento logrado en 2023 (2,5%). No obstante, la economía española está prevista que crezca en 2024 más del doble que la zona euro (0,7%), muy por encima de lo que se proyecta para Alemania (0,2%), Italia (0,7%) y Francia (0,7%).

Para 2025, la OCDE mantuvo su previsión de crecimiento para España en el 2%, aunque advirtió que factores como el envejecimiento de la población, el lento crecimiento de la productividad y la baja inversión pesan sobre el potencial de crecimiento de España. Para impulsar el crecimiento sostenible, la OCDE recomendó aumentar la productividad potenciando la innovación, mejorar las habilidades y reforzar los resultados educativos.

Además, la organización consideró necesaria una renovación de las políticas activas del mercado laboral para mejorar la eficiencia de la contratación laboral y abordar los desajustes de habilidades, así como la implementación completa y efectiva del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia vinculado a los fondos europeos.

En cuanto a la inversión, la OCDE prevé que se mantendrá débil en 2024, pero aumentará en 2025 gracias al Plan de Recuperación. Sin embargo, señaló que los principales riesgos para sus previsiones son una mayor escalada de las tensiones geopolíticas que podrían empeorar la demanda de los principales socios comerciales de España y una lenta implementación del Plan de Recuperación.

En un contexto más amplio, la OCDE observó que el crecimiento global en 2023 continuó a una tasa anual superior al 3%, a pesar de las condiciones financieras más estrictas y otros factores adversos, incluida la guerra de agresión de Rusia contra Ucrania y la evolución del conflicto en Medio Oriente. Para 2024, se proyecta un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) mundial del 3,1% y del 3,2% en 2025, lo que es más débil que lo observado en la década anterior a la crisis financiera mundial, pero cercano a las tasas de crecimiento potencial estimadas actualmente en ambos países avanzados y economías de mercados emergentes.

Por Daniel