Ola de calor, una señora se protege del sol en las Ramblas

En un reciente estudio publicado en la revista Nature, los investigadores encontraron que las temperaturas actuales del planeta son anormalmente altas. Con la crisis climática en pleno apogeo, los termómetros globales están registrando cifras cada vez más elevadas, y están siendo testigo de innumerables récords de temperatura y olas de calor extremas.

El estudio indica que el verano pasado fue el más caliente en los últimos 2.000 años, superando en más de dos grados los valores promedios registrados entre 1850 y 1900 en todo el hemisferio norte. Este hallazgo es el resultado del trabajo de Jan Esper, investigador de la Universidad Johannes Gutenberg de Alemania, y su equipo.

Para llegar a esta conclusión, los investigadores utilizaron dos métodos principales. Primero, analizaron los registros de temperatura del último siglo. Luego, estudiaron la información recopilada a partir de la dendrocronología, una técnica que analiza la composición y el ancho de las anillas de los árboles milenarios especialmente sensibles a las temperaturas.

Este análisis permitió a los investigadores reconstruir las condiciones climáticas que se registraron hace cientos de años, y descubrir que el verano más cálido de los últimos dos milenios fue el de 2023. Para encontrar un verano tan caluroso como este, hay que retroceder hasta el año 246 d.C. En contraste, el verano más frío se registró en 536 d.C. después de una erupción volcánica que inundó la atmósfera de polvo y provocó un descenso generalizado de las temperaturas.

Además de las preocupaciones ambientales, el calentamiento global también tiene un impacto significativo en la salud humana. Según el último informe de ‘Lancet Countdown’, el aumento de las temperaturas está incrementando el número de muertes asociadas al calor, especialmente en el sur de Europa, y también está contribuyendo al empeoramiento de las patologías crónicas y la aparición de nuevas infecciones transmitidas por mosquitos y garrapatas.

Es importante destacar que las personas más vulnerables a estos efectos son las personas mayores, los pacientes con enfermedades crónicas y, en general, los hogares más pobres y en riesgo de exclusión social. Según otro estudio publicado en ‘Nature Communications’, si las temperaturas globales continúan aumentando, para 2050 habrá al menos 250 millones de personas mayores de 60 años expuestas a calor extremo.

Para proteger a estas poblaciones vulnerables, los expertos instan a la sociedad a tomar medidas para frenar la crisis climática y a adaptar diferentes sectores para hacer frente a sus consecuencias. En particular, los investigadores enfatizan la importancia de preparar los sistemas de salud para enfrentar las enfermedades derivadas de la crisis climática y proteger a los grupos más vulnerables ante los extremos de temperatura.

Un informe reciente de las Naciones Unidas respalda estos hallazgos, pidiendo «reforzar los servicios de salud», «crear sistemas de alerta temprana» y «fortalecer los sistemas de vigilancia» para aquellos pacientes más vulnerables al caos climático. Mientras tanto, la lucha contra el cambio climático continúa, con la esperanza de que se puedan tomar medidas significativas para frenar el calentamiento global y proteger a las poblaciones más vulnerables.