La Sorprendente Resiliencia de los Ingresos Fiscales en España Post-Pandemia
Desde el surgimiento de la pandemia del covid, un notable cambio ha tenido lugar en la economía española. Según los datos del Fondo Monetario Internacional (FMI), España ocupa el segundo lugar en la zona euro -solo por detrás de Chipre- en términos de crecimiento en la proporción de sus ingresos sobre el Producto Interno Bruto (PIB). Este crecimiento ha sido tan significativo que, desde 2019, la proporción de ingresos sobre el PIB en España ha aumentado en casi 4 puntos, alcanzando el 43% del PIB previsto para 2024. Este incremento acerca a España a la media de la zona euro, que se sitúa en el 46,4%.
Según el FMI, «el auge de los ingresos permitió reducir a la mitad la brecha de ingresos sobre el PIB de España en relación con sus pares». Sin embargo, el reto, según el organismo internacional, es determinar si este auge de ingresos fiscales es el resultado de factores temporales o permanentes. Esta distinción será una consideración clave en el diseño de los planes de consolidación fiscal que exigen las nuevas reglas fiscales de la Unión Europea.
¿Un Fenómeno Temporal o Permanente?
El FMI estima que se requerirá un ajuste del 3% del PIB hasta 2028. Según el organismo con sede en Washington, se espera que una parte de este aumento en la proporción de ingresos sobre el PIB, específicamente entre 2 y 2,5 puntos porcentuales, persista a medio plazo. Esto equivaldría a casi 39.000 millones de euros.
Este sorprendente aumento de ingresos se debe, en parte, a la probable persistencia del aumento en la relación entre los ingresos y el PIB asociada con el crecimiento del empleo, siempre y cuando el mercado laboral en España se mantenga sólido. Además, se espera que los ingresos de la Seguridad Social sigan aumentando a medida que se implementan las subidas de las cotizaciones sociales previstas en la reforma del sistema de pensiones.
No obstante, hay un lado opuesto a esta moneda. Según el FMI, una parte de este aumento en la presión fiscal, específicamente entre 2 y 1,5 puntos del PIB (entre 23.000 y 31.000 millones de euros), se disipará, lo que significa que el Gobierno no podrá contar con ello para cuadrar sus futuras cuentas.
El caso español es un caso de estudio interesante, especialmente cuando se compara con lo que sucedió después de la gran crisis financiera de 2008. Tras el colapso del sector inmobiliario, los ingresos fiscales en España se desplomaron y tardaron varios años en recuperarse por completo. Sin embargo, tras el estallido de la pandemia, los ingresos como porcentaje del PIB no disminuyeron a pesar de la gran contracción de la producción.
A pesar de los recortes fiscales más numerosos que las subidas de impuestos después de la pandemia, se registró un aumento en los ingresos fiscales. Aunque el Instituto Juan de Mairena documenta un total de 69 aumentos de impuestos y cotizaciones desde 2018, los informes anuales de la Agencia Tributaria revelan que las rebajas han sido más intensas, lo que ha resultado en una pérdida neta de recaudación de más de 8.000 millones de euros para el Estado.
Factores Contribuyentes
Entre los factores que han contribuido a esta resiliencia en los ingresos fiscales se encuentran el fuerte aumento del empleo, la inflación y el aumento de los pagos electrónicos durante el confinamiento. El FMI subraya que la sólida recuperación del mercado laboral entre 2021 y 2023 ha elevado el empleo en España a su nivel histórico más alto.
La inflación, que en 2022 alcanzó los niveles más altos en los últimos cuarenta años, también ha sido un factor importante. La no corrección de la inflación en la tarifa del IRPF ha generado una recaudación extra para la Agencia Tributaria, un efecto que el FMI advierte que es poco probable que se revierta por completo.
El aumento de los pagos electrónicos durante el confinamiento ha contribuido al aumento de la recaudación tributaria al aflorar las bases imponibles del IVA. Para 2024, se espera un ligero crecimiento en los ingresos por IVA a medida que se eliminan gradualmente las medidas de apoyo antiinflacionario.
En resumen, el panorama económico español ha experimentado una resiliencia notable en cuanto a los ingresos fiscales a pesar de la pandemia. Sin embargo, el reto para el futuro será determinar cómo se puede mantener este nivel de ingresos y cómo se puede utilizar para apoyar la recuperación económica a largo plazo.
