En la mitología griega, el fénix es un símbolo de regeneración y renacimiento, un ave que, tras morir en un espectáculo de llamas y combustión, surge de sus cenizas con más fuerza y vitalidad. Esta metáfora parece reflejar la realidad de un espacio natural único y crucial para la vida de numerosas aves: las Tablas de Daimiel.
Situado en la provincia de Ciudad Real, entre el municipio de Daimiel y Villarubia de los Ojos, este parque nacional ha estado durante mucho tiempo en el punto de mira debido a noticias y titulares que reflejan una situación crítica. Sin embargo, esta primavera parece que las Tablas están experimentando un renacimiento, gracias a las últimas lluvias, los aportes del río Gigüela, el bombeo de agua subterránea y la recuperación de la vegetación subacuática.
Los trabajadores del parque y los vecinos de los pueblos circundantes han sido testigos de cómo esta zona, que alberga un gran número de especies de avifauna, atrae a las anátidas más amenazadas, como la malvasía, el porrón pardo, la cerceta pardilla o la focha moruna.
Carlos Ruiz de la Hermosa, director conservador del Parque Nacional de las Tablas de Daimiel, habla de un «gran balón de oxígeno». La superficie encharcada ha aumentado de las 30/40 hectáreas en octubre de 2023 a las más de 600 hectáreas actuales, lo que supone más de un tercio de la superficie total encharcable de 1.750 hectáreas.
Después de un periodo de pesimismo absoluto, Ruiz de la Hermosa puede alegrarse de una noticia positiva. Recuerda cómo, durante el otoño y el invierno, tras muchos meses de sequía, había síntomas evidentes de degradación y riesgo de autocombustión de las turbas asociadas al cauce del río Guadiana.
Para combatir esta amenaza, la Comisión Mixta de Trabajo encargada de la recuperación de las Tablas de Daimiel solicitó a la Confederación Hidrográfica del Guadiana la puesta en marcha de sondeos de emergencia. A pesar de este aporte hídrico, la situación no parecía mejorar hasta que las abundantes lluvias de la pasada primavera supusieron un cambio de tendencia.
La recuperación de la biodiversidad ha acompañado a la recuperación hídrica. El Parque Nacional de las Tablas de Daimiel es el hogar de muchas especies amenazadas de avifauna, como el porrón pardo, la cerceta pardilla, la malvasía y el escribano palustre. El parque también alberga a unos 1.400 individuos de pato colorado, emblema de las Tablas de Daimiel.
El vicepresidente segundo de la Junta de Comunidades de Castilla-la Mancha, José Manuel Caballero, señala que la realidad del Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel no tiene nada que ver con la de Doñana o la del Mar Menor. Cada parque tiene sus propios desafíos y soluciones, y las medidas tomadas en un lugar no pueden extrapolarse a otro.
El objetivo de las mesas de trabajo que han empezado a reunirse es recuperar el espacio de Las Tablas de Daimiel y garantizar la sostenibilidad de la actividad agraria y social en la zona del Alto Guadiana.
Las Tablas de Daimiel son un testimonio de la riqueza natural de nuestro país, un humedal único que puede compararse con Doñana. A pesar de las dificultades, este parque nacional se erige como un ejemplo de resiliencia y supervivencia de muchas especies.
