La inflación volverá a marcar la asignación de activos en 2023: así invertir para beneficiarse

La inflación fué, indudablemente, el enorme tema de este 2022. La subida incontenible de los costes no solo afectó a los bolsillos de los usuarios, sino asimismo marcó el ritmo de los mercados, más que nada frente a la subida de géneros de interés de los bancos centrales, y ha condicionado la manera de invertir. En este momento los especialistas informan de que proseguirá marcando la asignación de activos el próximo año, con lo que estar listo y tener una aceptable estrategia podría favorecer al inversor.

«Probablemente las presiones inflacionistas reduzcan desde 2023, pero ¿a qué ritmo y exactamente en qué nivel se estabilizarán al final? La administración financiera responsable no puede proseguir postergando la reflexión sobre cuáles podrían ser los principios de la asignación estratégica de activos en un régimen de inflación mucho más alto que el experimentado», comunican los especialistas de La Française.

Recuerdan que un nivel de inflación entre el 0% y el 3% se considera habitual, al tiempo que sobre el 3% y hasta el 10% es un nivel prominente de inflación. Y sobre el 10% se charla de un régimen de hiperinflación, lo que supone que la inflación se está descontrolando. Hoy en día en EEUU y la región euro los costos se ubican en el 7,7% y en el 10,6% interanual respectivamente, lo que indudablemente va a proseguir condicionando la manera en la que se configuran las carteras.

Por el hecho de que en tiempos de inflación habitual, el primordial aspecto que influye en los mercados es el desarrollo económico, de manera que la renta variable se transforma en un motor. En un caso así, «la correlación entre la renta variable y la renta fija es bastante negativa». No obstante, en tiempos de alta inflación, como el presente, es el mercado de bonos el que se transforma en un motor, en tanto que «los modelos de interés argumentan primordialmente a las esperanzas inflacionistas». «La correlación entre la renta variable y la renta fija es, por consiguiente, bastante efectiva» en un caso así.

Para resumir, dicen desde La Française, «lo que distingue la asignación de activos en temporadas de alta inflación de la asignación en temporadas de inflación habitual no es solo el hecho de centrarse en el desempeño real en vez del nominal, sino más bien asimismo la construcción de una cartera que favorezca la estabilidad entre los valores y los recursos inmuebles en vez de entre las acciones y los bonos».

Y sucede que, remarcan los especialistas de la gestora, «el campo inmobiliario pocas veces impulsa los mercados» y, en el momento en que lo realiza, es a lo largo de una enorme crisis financiera ya que «hablamos de un activo que es en especial sensible a las clases de interés reales».

¿DÓNDE INVERTIR A MEDIO/LARGO PLAZO?

En este preciso momento, con la transición climática ganando relevancia y frente a la disminución progresiva de las reservas de comburentes fósiles, se estima que vuelvan a subir los costos de la energía en los próximos años. «En concepto de asignación de activos, esto debería traducirse en una mayor exposición que antes a las materias primas y a los ámbitos cuyos provecho están de forma positiva relacionados con estos activos», dicen desde La Française. Y o sea algo que «se aplica tanto a los activos de renta variable como a los de renta fija».

Por contra, señalan los estrategas de la gestora, «los modelos de negocio que dependen de un suministro energético permanente y de bajo coste tienen la posibilidad de tener mucho más adversidades» para hallar seguidores entre los inversores.

«Nos vamos probablemente a un periodo de tiempo muy dudoso en el que la inflación y la desinflación, el desarrollo y la recesión podrían sucederse. Estos periodos son propicios para hacer una enorme distinción entre los diferentes segmentos de la economía», apunta la gestora. De esta forma, piensa que «las tendencias en un largo plazo, como el desarrollo de las ciudades, la descarbonización y la innovación digital, van a dar sitio a la aparición de los enormes actores del mañana, como sucedió en los últimos 20 años con el avance de Internet».

La Française piensa que «estas tendencias deberían constituir la base de la asignación de activos en un largo plazo el día de hoy, y también con independencia de los activos considerados».

Además de esto, la gestora apunta que las gigantes inversiones primordiales para llevar a cabo en frente de los desafíos que se aproximan «requerirán asimismo un acompañamiento realmente fuerte de los Estados, que van a ver acrecentar su necesidad de financiación». Sin embargo, «la deuda pública está estructuralmente infraponderada» por el hecho de que «alén de la evolución de la inflación, que debería tener un encontronazo negativo duradero en este tipo de activos, probablemente las medidas gubernativos afecten al mercado de bonos», dicen estos especialistas.

Tras eso, señalan que «probablemente asimismo haya muchas disparidades en los bonos empresariales«, ya que ciertas compañías que «tienen que su vida de forma exclusiva a unos géneros de financiación increíblemente bajos van a tener adversidades para subsistir». Por consiguiente, remarcan estos investigadores, «es previsible que haya un incremento de las tasas de impago en un medio plazo, de ahí nuestra prioridad por los bonos de calidad, con calificación BB o superior, sabiendo que estos activos son bastante sensibles al peligro de géneros de interés».

También, en La Française piensan que los recursos inmuebles «proponen una atrayente protección en tiempos de inflación, en tanto que sus capital están indizados a exactamente la misma». No obstante, resalta la gestora, «la protección contra la inflación puede ser limitada si hay un límite en los índices de indexación». Y sucede que estos encuentres tienen por objeto «proteger el poder de compra de los ocupantes inquilinos».

Por norma general están en los activos residenciales y en ciertos activos comerciales, dicen los estrategas de la gestora, que piensan que en tiempos de inflación «es fundamental efectuar un análisis cruzado por género de activo y por campo de actividad para detectar qué proporciona la mejor protección contra la inflación». En La Française se inclinan por las «áreas de trabajo arrendadas a ámbitos en desarrollo (lujo, energía, transporte, etcétera.), los activos sanitarios o los inmuebles residenciales gestionados con poco encontronazo de los ciclos económicos y las fabricantes comerciales en campos en desarrollo».

Para finalizar, resaltan que el incremento de la inflación «puede ocasionar un aumento de las tasas de capitalización y de los modelos de financiación», con lo que para limitar los impactos negativos de este incremento «es aconsejable beneficiar los activos pocos, esto es, los que están en mercados caracterizados por una baja desocupación».

La baja tasa de vacantes es el resultado de la escasez de suelo en las ubicaciones urbanas y de las normativas que limitan la producción de novedosa oferta para cumplir los objetivos de una fuerte reducción de los recientes usos del suelo. «Escogemos las zonas urbanas espesas en las que la edificación puede reconvertirse a otro empleo si es requisito«. Y asimismo los modelos vitivinícolas cuyo valor del suelo se apoya en ser parte de un terruño con limite y cuyos costos se estima que se acompasen a la inflación «tienen la posibilidad de enseñar una solución atrayente».

Por Daniel