Sede central de Orange, en el Parque Empresarial La Finca, en Pozuelo de Alarcón (Madrid),

La Comisión Europea ha aprobado la fusión entre los operadores Orange y MasMóvil, con condiciones, una noticia esperada en el sector de las telecomunicaciones. Este acuerdo ha sido posible gracias a los compromisos adquiridos por ambas partes, que permitirán a Digi, el operador de red virtual más grande y de mayor crecimiento de España, hacer frente a los problemas de competencia detectados inicialmente y garantizar un mercado de telecomunicaciones competitivo, beneficioso para los consumidores tanto en términos de precio y calidad como de despliegue de la red 5G.

La vicepresidenta ejecutiva y comisaria de competencia, Margrethe Vestager, destacó en un comunicado que la fusión de Orange y MasMóvil ponía en riesgo la competencia en el suministro minorista de servicios de internet móvil en España. Sin embargo, los compromisos ofrecidos por las partes garantizarán que los consumidores en España sigan beneficiándose de un mercado de las telecomunicaciones competitivo.

La decisión de la Comisión Europea cierra una investigación en profundidad que se inició el año pasado tras detectar posibles restricciones para la competencia en los mercados minoristas de prestación de servicios de internet móvil y fijo en España, tanto por separado como en paquetes. Bruselas había alertado que el nuevo operador se convertiría en el mayor operador por número de clientes en España, con un aumento significativo de la cuota de mercado en todos los mercados minoristas de referencia.

La Comisión Europea también constató que Orange y MásMóvil, que se repartirán el 50% de la nueva compañía, eran competidores directos en los mercados minoristas españoles de prestación de servicios de Internet móvil y fijo. Se temía que la fusión pudiera dar lugar a aumentos de precios significativos para los consumidores en España, muy por encima del 10%, mientras que la eficiencia que la operación podría haber generado, como ahorros de costes o un mayor despliegue de 5G o fibra, no habría compensado los importantes efectos anticompetitivos de la operación.

Para resolver estas preocupaciones, ambas empresas propusieron una serie de compromisos. Entre ellos, la cesión de espectro en favor de Digi para que construya su propia red móvil y pueda ejercer una fuerte presión competitiva sobre la empresa conjunta. Concretamente, han acordado ceder 60MHz de espectro. Además, la nueva empresa tendrá que celebrar un acuerdo opcional de roaming nacional, que Digi podrá decidir utilizar o no.

Digi tendrá la opción de utilizar la red de Orange-MasMóvil o su propia red. Esto es una «opción crítica», ya que la futura red móvil de Digi probablemente no cubrirá la totalidad de España. Tras la aprobación de Bruselas, Orange y Masmóvil necesitarán ahora la aprobación del Gobierno.

La Comisión también aprobó a Digi como adjudicatario, tras revisar su plan de negocio. Digi, que actualmente es el mayor operador de red virtual de España y el de más rápido crecimiento, tiene experiencia como operador de redes móviles en otros Estados miembros de la UE, como Rumanía, y una red relativamente grande de banda ancha fija (fibra) en España.

La compañía resultante de la fusión, valorada en 18.600 millones de euros, se convertirá en el operador más fuerte con unos ingresos estimados en más de 7.400 millones. Una vez en marcha, dará servicio a más de 7,3 millones de clientes de banda ancha, más de 30 millones de servicios móviles y más de 2,2 millones de clientes de televisión. «Nuestra propuesta creará un actor único, más fuerte y sostenible en España», valoró la CEO de Orange, Christel Heydemann.

La notificación de la operación de fusión fue realizada a la Comisión Europea hace poco más de un año, el 13 de febrero de 2023. Bruselas abrió poco después, en abril, una investigación en profundidad tras identificar una serie de riesgos para la competencia, y dos meses después, en junio, confirmaba sus primeras dudas en un pliego de cargos.

Por Daniel