El director de la Central Nuclear de Almaraz, Rafael Campos, durante la rueda de prensa de este miércoles.

La Central Nuclear de Almaraz en España se encuentra en una encrucijada estratégica mientras examina las dos posibles hojas de ruta para su futuro operativo. La primera opción es seguir el calendario de cierre previsto para las plantas nucleares españolas, que resultaría en el cese de explotación de sus dos reactores entre finales de 2027 y 2028. La segunda opción es un cambio en estos planes, lo que permitiría a la planta seguir operando más allá de ese horizonte.

El director de la central, Rafael Campos, confirmó estas opciones durante una rueda de prensa reciente. «Hasta el último megavatio que produzcamos será con seguridad nuclear y para las personas y estaremos preparados para cualquier escenario», enfatizó Campos. También resaltó que la planta está «preparada para continuar 2, 5 o 10 años más», ya que es «perfectamente segura y fiable». «El año pasado invertimos 50 millones de euros y este vamos a invertir otros tantos. Ahí no paramos», afirmó.

Sin embargo, para prolongar la vida de la central, la decisión debería conocerse a más tardar en el primer trimestre de 2025 debido a las exigencias de planificación de compra de combustible. Si las tres propietarias de la planta – Iberdrola, Endesa y Naturgy – y el Gobierno acordaran la prórroga antes de ese momento, la planta podría seguir operando sin interrupción.

En contraste, si la decisión de continuar con la operación de la central se toma después de esa fecha, habría que «parar las unidades» durante un periodo de tiempo para adquirir el uranio necesario y reorganizar la planta en cuestiones administrativas o de personal. Campos señaló que otras centrales, como en Bélgica, han pasado por situaciones similares.

En cuanto a la alternativa de cierre y posterior desmantelamiento, la central ha establecido un nuevo departamento denominado de Transición de Activos que está preparando toda la documentación asociada a este proceso. Este proceso implica la transferencia de la titularidad de la planta a Enresa, la empresa pública española responsable de la gestión de los residuos radiactivos.

Campos también afirmó que la «prioridad número 1» es buscar «la estabilidad laboral» para los empleados actuales de la central, de manera que «el máximo número» de ellos pueda «trabajar en el desmantelamiento». Para esto, se están desarrollando iniciativas de formación.

La central inició recientemente los trabajos de recarga de combustible de su Unidad II, pero ya llevaba desde el sábado desconectada de la red eléctrica nacional. Esto fue para evitar producir a pérdidas, ya que «el mercado eléctrico ahora mismo cotiza por debajo de los costes variables de las centrales nucleares», según Campos.

Campos defendió el papel de la energía nuclear como «perfectamente complementario» y «no excluyente» de las tecnologías renovables en el proceso de descarbonización. «El año pasado ahorramos 5,5 millones de toneladas de dióxido de carbono que se hubiesen emitido» en el caso de haber generado esta misma electricidad «con ciclos combinados», argumentó.

2023 cerró con una producción eléctrica bruta entre las dos unidades de 16.927 gigavatios-hora (GWh), su tercer mejor dato histórico. La central produjo el 7% de toda la energía eléctrica generada en España, «lo que equivale al consumo de aproximadamente cuatro millones de hogares».

Por último, en cuanto al futuro almacenamiento de residuos nucleares, el Almacén Temporal Individualizado (ATI) de la Central de Almaraz ya cuenta con 17 contenedores cargados, de una capacidad máxima de 20. La campaña de carga de 2024 ha finalizado, por lo que será el próximo año cuando se complete con los tres contenedores restantes.

Por Daniel