La iniciativa de descarbonización del transporte mediante la sustitución de vehículos contaminantes por opciones más sostenibles se ha convertido en una auténtica pesadilla para muchos ciudadanos. Ayudas europeas destinadas a fomentar la movilidad sostenible han resultado ser un camino lleno de obstáculos y burocracia, desanimando a quienes inicialmente se mostraron interesados en dar el salto a la movilidad eléctrica.
En septiembre de 2021, un conductor de un ciclomotor de gasolina decidió adquirir una moto eléctrica, de la marca catalana Silence. El precio de la moto rondaba los 6.000 euros, pero había una ayuda de 1.300 euros para aquellos que decidieran dar de baja su vehículo de gasolina.
Sin embargo, el camino hacia la obtención de esta ayuda resultó ser un verdadero vía crucis. A pesar de haber adquirido la moto y haber rellenado el formulario para solicitar la ayuda, el conductor fue advertido en el concesionario de que el cobro de la ayuda podría tardar varios meses.
En mayo de 2022, el Institut Català de l’Energia (ICAEN) envió al conductor una resolución de “concesión de la subvención correspondiente”. Sin embargo, esto no significaba que iba a recibir el dinero inmediatamente. De hecho, la resolución indicaba que era en ese momento cuando debía presentar toda la documentación necesaria, incluyendo la documentación de la moto de gasolina que ya había sido desguazada.
El conductor intentó tramitar todo a través de un Excel, pero le recomendaron que realizara los trámites presencialmente en las oficinas de la Generalitat. Sin embargo, el sistema informático del Govern no funcionaba el día de su visita, y tuvo que regresar otro día. Después de presentar la documentación que le faltaba, el conductor tuvo que esperar meses, ya que los expedientes estaban acumulados.
Durante la primavera de 2024, el conductor recibió una notificación de la Generalitat indicando que debía rellenar una declaración jurada. Una vez más, tuvo que lidiar con la aplicación digital del Govern para enviar el documento. Pocos días después, recibió otra notificación del ICAEN solicitando que justificara la subvención recibida por unas placas solares, a pesar de que él no había adquirido ninguna placa solar, sino una moto eléctrica.
Finalmente, en lugar de recibir los 1.300 euros prometidos, el conductor solo recibió 1.100 euros. El ‘plus’ por el desguace de la moto de gasolina solo se cobra si se desguaza después de hacer la factura de la moto eléctrica, y no antes. Esta es una situación que el conductor desconocía.
Este caso no es aislado. Muchos otros usuarios que adquirieron vehículos eléctricos como el Dacia Spring aún esperan recibir las ayudas prometidas. El plan Moves, encargado de gestionar estas ayudas, presenta numerosas brechas y ha sido objeto de críticas desde la Unión Europea y los fabricantes de vehículos.
Luca de Meo, responsable de Renault y presidente de la asociación de fabricantes de automóviles (ACEA), ha pedido que las ayudas se gestionen directamente desde la Unión Europea y no desde los gobiernos nacionales y autonómicos, para simplificar el proceso y evitar los laberintos burocráticos que actualmente desincentivan a los usuarios.
