Interior de uno de los hornos de Arcelor.

La industria del acero en Europa, representada por la patronal europea del acero (Eurofer), continúa manteniendo la esperanza de una recuperación del mercado siderúrgico continental para este año. A pesar de un pronóstico más débil de lo esperado (5,6%), Eurofer aún prevé un avance del consumo aparente del metal del 3,2% en el continente.

Esta proyección ofrece dos interpretaciones principales. Por un lado, representa una disminución de 1,6 puntos porcentuales con respecto a la predicción anterior, lo que podría apuntar a un empeoramiento de las condiciones económicas. Sin embargo, también subraya una confirmación de que la industria está en camino de recuperación, aunque a un ritmo insuficiente, después de un 2023 devastador donde el desplome fue del 9%, mucho peor del 6,3% que se había anticipado.

Estas perspectivas son compartidas por líderes industriales como Aditya Mittal, CEO de Arcelor Mittal, quien también ha expresado un toque de optimismo. Según Mittal, a pesar de que el sentimiento económico general sigue siendo moderado, se espera que la demanda aparente de acero fuera de China crezca entre el 3% y el 4% este año. Arcelor Mittal espera beneficiarse de esta mejora, en particular en sus operaciones en Asturias, donde aún tiene pendiente decidir si detendrá o no uno de los dos altos hornos de Gijón a partir de junio, dependiendo de la demanda.

La decisión de parar o no el alto horno ha sido aplazada una vez este año debido al repunte que se registró en la cartera de pedidos de Arcelor Mittal a principios de este año. Sin embargo, la mejora en las proyecciones de crecimiento para la economía española por parte de la OCDE, con un avance esperado del 1,8%, podría influir en esta decisión.

A pesar de estos signos de recuperación, Eurofer advierte de las condiciones de mercado «desafiantes» y destaca «factores negativos» como el aumento de las tensiones geopolíticas, la «creciente incertidumbre» económica, los precios de la energía, la inflación y las tasas de interés. Todos estos factores, afirma Eurofer, «han impactado aún más las perspectivas de la demanda», lo que explicaría el recorte de la predicción.

Además de estos desafíos internos, la industria siderúrgica europea se enfrenta a la presión de las importaciones extracomunitarias, que crecieron un 11% en el último trimestre de 2023, captando una «asombrosa» cuota de mercado del 27% a lo largo de 2023.

Axel Eggert, director general de Eurofer, señala que «estas cifras subrayan la necesidad urgente de actuar si queremos garantizar un futuro resiliente para la industria siderúrgica europea y las cadenas de valor interconectadas de fabricación de tecnologías limpias, desde la energía eólica hasta los vehículos eléctricos».

Eurofer espera que se produzcan mejoras moderadas trimestrales a lo largo de 2024. Sin embargo, los volúmenes de producción y consumo de acero seguirán, según Eggert, «aún por debajo de los niveles prepandémicos». Por tanto, a pesar de la esperanza de recuperación, la industria siderúrgica europea aún tiene que enfrentarse a desafíos considerables para volver a los niveles de producción y consumo previos a la pandemia.

Por Daniel