Grifols remite a la CNMV la información solicitada y sitúa la deuda neta de 2023 en 10.527 millones

El gigante de hemoderivados, Grifols, ha anunciado cambios significativos en su comunicación financiera. En una nota remitida a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), la empresa ha revelado que va a simplificar sus medidas de rendimiento financiero, reduciendo a dos las métricas utilizadas para reflejar su Ebitda en futuros informes de resultados.

Esta decisión se produce en respuesta a la solicitud de información por parte del organismo supervisor, la CNMV. El cambio en la presentación del Ebitda, que es una medida clave para evaluar el rendimiento de una empresa, tiene como objetivo proporcionar una mayor claridad a los inversores y facilitar las comparaciones con otras empresas.

La compañía catalana ha especificado que las dos medidas que se utilizarán para reflejar el Ebitda serán el Ebitda consolidado y el Ebitda consolidado ajustado. Estas dos métricas serán presentadas de manera consolidada, sin distinción de la inclusión o no de las cifras correspondientes a su filial, Biotest.

Además, Grifols ha señalado que su deuda neta en 2023 se situará en 10.527 millones de euros. Esta cifra es significativamente mayor que la reportada anteriormente, principalmente debido a la inclusión de ciertos ajustes en el cálculo del Ebitda.

Según la empresa, la principal diferencia en este apartado financiero se debe a la inclusión en el Ebitda de ajustes por gastos extraordinarios, inusuales o no recurrentes, así como ajustes por ahorros de costes y mejoras operativas previstas para los próximos 12 meses.

Además, Grifols ha decidido excluir los arrendamientos financieros-leasing de los centros de donación de plasma como parte de la deuda, de acuerdo al acuerdo de crédito (‘credit agreement’). Este cambio refleja la importancia estratégica de estos centros para la empresa, ya que son una fuente vital de materia prima para sus productos de hemoderivados.

Grifols ha insistido en que estos cambios en la presentación de su Ebitda no solo proporcionarán una mayor transparencia a los inversores, sino que también permitirán una mejor comparación de la evolución y rentabilidad de la empresa a lo largo del tiempo y en relación con otras empresas del sector.

Este movimiento por parte de Grifols es un ejemplo de cómo las empresas están cada vez más comprometidas con la transparencia y la adopción de medidas de rendimiento financieras que reflejen con precisión su rendimiento operativo.

Las dos medidas de Ebitda que Grifols ha decidido adoptar son comúnmente utilizadas en la industria y proporcionan una visión clara y precisa de la rentabilidad de la empresa. El Ebitda consolidado refleja las ganancias de la empresa antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones, mientras que el Ebitda consolidado ajustado tiene en cuenta los ajustes mencionados.

El anuncio de Grifols marca un hito importante en su estrategia de comunicación financiera, y sin duda será seguido de cerca por los inversores y analistas del sector. El enfoque de la empresa en la transparencia y la comparabilidad es un paso positivo que probablemente será bien recibido por el mercado.