Menos productos refinados y un transporte marítimo mucho más caro

Europa se enfrenta a un nuevo obstáculo en el abastecimiento de diésel ante la llegada del invierno. Aunque las exportaciones de crudo procedentes de Oriente Medio empiezan a recuperarse, los envíos de productos refinados permanecen muy por debajo de los niveles anteriores al conflicto. Al mismo tiempo, los fletes de los petroleros con destino al continente europeo se han multiplicado por cuatro durante los últimos meses.

Los datos de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) y las estadísticas de CORES reflejan la dimensión del problema, que dificulta la llegada de gasóleo a los surtidores europeos y presiona los precios. En septiembre, las exportaciones de crudo desde el Golfo aumentaron en 4,4 millones de barriles diarios. Sin embargo, los suministros de productos refinados desde Oriente Medio se redujeron un 60%: pasaron de los 4,7 millones de barriles diarios previos al conflicto a 1,9 millones.

Por otra parte, los fletes en las rutas hacia Europa han alcanzado los 25 dólares por barril, mientras el precio del gasóleo en los mercados mayoristas ha llegado a los 220 dólares por barril. La combinación de menor oferta y mayores costes de transporte resta competitividad a las refinerías europeas frente a las estadounidenses, que disponen de materias primas a precios más bajos.

El transporte absorbe más de una cuarta parte del valor del crudo en España

Un coste que al final del verano tenía un peso secundario ha pasado a representar más de una cuarta parte del dinero destinado por España a importar petróleo. En agosto, el país adquirió en el exterior unos 41,8 millones de barriles de crudo, con un precio medio final de 78,12 euros por barril una vez descargado en puerto.

En aquel momento, el flete marítimo suponía una media de 5,54 euros por barril, equivalentes a 6,42 dólares, lo que representaba solo el 7,1% de la factura total. La escalada bélica ha alterado por completo esa proporción.

España comparte un impacto logístico global que, según el CREA (Centre for Research on Energy and Clean Air), ha elevado en 468.000 millones de dólares la factura mundial de combustibles desde febrero. A comienzos de octubre, el alquiler de petroleros cisterna estándar en las rutas atlánticas rondaba los 25 dólares por barril, de acuerdo con la AIE. Con esos precios, transportar la cesta de petróleo consumida por España costaría una media de 20,93 euros por barril, o 24,11 dólares.

Un sobrecoste potencial de más de 640 millones al mes

Si las tarifas diarias se trasladaran completamente a la factura final, el sobrecoste superaría los 640 millones de euros mensuales. El desembolso para transportar el crudo necesario para abastecer a España pasaría de unos 232 millones de euros en agosto a más de 875 millones al inicio del otoño, sin que hubiera variaciones en la calidad del petróleo.

La causa principal de este incremento es la parálisis en el estrecho de Ormuz. El alquiler de un superpetrolero llegó a alcanzar los 1,3 millones de dólares diarios, alrededor de 36 dólares por barril, debido a los ataques contra infraestructuras saudíes y a las primas de seguro de guerra, que llegaron a representar hasta el 10% del valor del barco.

España recurre a proveedores alternativos

Ante las dificultades en las rutas habituales, los operadores comenzaron a utilizar buques medianos. La demanda mundial de estas embarcaciones creció un 20%, agotando la flota disponible e impulsando los precios en las rutas del Atlántico.

España obtiene actualmente más del 86% de sus suministros de Nigeria, Venezuela, México, EE UU y Libia, después de reducir un 44% sus compras en Oriente Medio. Estos cambios de ruta para eludir las zonas de guerra también elevaron el repostaje de combustible marino en los puertos españoles: en agosto aumentó un 26,7%, hasta las 626 kilotoneladas, según CORES.

Presión sobre el refino y reservas estratégicas

Las refinerías españolas funcionaron durante el verano al 88% de su capacidad, según la AIE, y registraron un saldo neto exportador de 39.000 toneladas de derivados. No obstante, los márgenes de refino en el Mediterráneo descendieron desde los 38 dólares por barril de agosto hasta una horquilla de entre 11 y 15 dólares en octubre, como consecuencia del precio del crudo entregado.

La AIE advierte de que la pérdida de márgenes podría forzar la paralización de unidades y recortes de producción antes de acabar el año. Pese a ello, el sector destaca las capacidades técnicas de las plantas españolas.

José Burgos, socio de Energía de BIP Iberia, considera que España previsiblemente seguirá operando por encima de la media europea, aunque señala que no está al margen de la actual situación de tensión. Según el experto, las instalaciones españolas disponen de mayor flexibilidad para procesar crudos de distintas características y procedencias, además de una elevada capacidad de conversión. No obstante, avisa de que su actividad podría verse afectada si el aumento de los costes del crudo y de los fletes no se trasladara al precio de los productos refinados o si se produjera una caída significativa de la demanda.

Como medida de protección, España cuenta con 108,6 días de importaciones netas en reservas estratégicas, equivalentes a 16,1 millones de toneladas. Paralelamente, el G7 y la AIE aceleran la liberación de 96 millones de barriles adicionales para evitar problemas de abastecimiento en los próximos meses.