El precio de la electricidad en el mercado mayorista para el día de mañana, lunes, marca un promedio de 0,52 euros por megavatio hora (MWh), un valor que estará prácticamente en cero euros durante casi todo el día, con la presencia de algunos leves repuntes, e incluso con valores negativos.
Según los datos de la última subasta publicados por el operador ibérico OMIE y recogidos por EFE, el precio de la electricidad se sitúa en cero desde las 00.00 horas del lunes hasta las 20.00 horas. No obstante, hay dos excepciones en este rango de tiempo, de 07.00 a 09.00 y de 21.00 a 22.00, cuando el valor se cotiza a 3,25 euros el MWh, el máximo del día.
Como ha sido la tendencia habitual esta semana, la cotización de la luz volverá a alcanzar valores negativos, situándose en -0,01 euros entre las 16.00 y las 17.00, su cota diaria más baja. Este fenómeno es producto de una serie de factores que influyen en el coste de la electricidad.
Los recientes temporales han impulsado la generación eólica e hidráulica, las fuentes de energía más baratas después de la solar, lo que ha inducido un aumento de la oferta superior a la demanda. Este exceso de oferta sobre la demanda es lo que explica que los precios sean tan bajos.
No obstante, los precios negativos del mercado mayorista no significan que para el usuario final la electricidad sea gratis. La factura del consumidor final incluye el consumo, pero también los peajes, cargos e impuestos, que no se ven directamente afectados por la caída de los precios en el mercado mayorista.
Además, es importante destacar que España está registrando unos precios extraordinariamente bajos respecto a otros países europeos. Mañana, la luz en Francia se cotiza a 5,35 euros/MWh; en el Reino Unido, a 59,4 libras (equivalentes a 69,3 euros); en Italia, a 78 euros/MWh, y en Alemania, a 84,9 euros.
Este fenómeno de precios bajos o incluso negativos en el mercado eléctrico puede parecer extraño, pero es un reflejo de un sistema de mercado en el que la oferta y la demanda son los que determinan el precio. Cuando la oferta de electricidad es mayor que la demanda, los precios pueden caer a cero o incluso volverse negativos.
Los bajos precios de la electricidad en España se deben a una combinación de factores, incluido el clima, que ha favorecido las fuentes de energía renovable, y la baja demanda debido a la pandemia de COVID-19. Sin embargo, este fenómeno no es exclusivo de España, ya que los precios negativos también se han registrado en otros mercados eléctricos europeos.
Para el usuario final, estos precios bajos en el mercado mayorista no se traducen necesariamente en una reducción de la factura de la luz. Esto se debe a que la factura de la luz no solo incluye el coste de la electricidad, sino también una serie de cargos fijos que no varían con el precio de la electricidad en el mercado mayorista. Estos cargos incluyen los peajes, que cubren los costes de transporte y distribución de la electricidad, y los cargos, que cubren los costos de las políticas energéticas y ambientales.
A pesar de los bajos precios en el mercado mayorista, la factura de la luz en España sigue siendo una de las más altas de Europa. Esto se debe a que, además de los cargos y peajes, la factura de la luz también incluye una serie de impuestos. Según la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), los impuestos representan alrededor del 21% de la factura de la luz en España.
En resumen, aunque el precio de la electricidad en el mercado mayorista puede ser cero o incluso negativo, esto no significa que la electricidad sea gratis para el consumidor final. La factura de la luz incluye una serie de cargos e impuestos que no se ven afectados por los precios en el mercado mayorista. Además, aunque los precios en el mercado mayorista en España son bajos en comparación con otros países europeos, la factura de la luz en España sigue siendo una de las más altas de Europa debido a los altos cargos e impuestos.
