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La economía española, y en particular las dos comunidades que representan casi el 40% de su Producto Interior Bruto (PIB), Catalunya y Madrid, enfrentan un problema significativo: la baja productividad. Esta variable crucial, que se correlaciona directamente con los niveles de bienestar y progreso, ha estado en declive en España. Según un estudio titulado ‘Evolución de la productividad en Europa: una mirada regional‘, realizado por Oriol Aspachs, director de Economía Española de CaixaBank Research, y Erik Solé, ayudante de investigación del mismo servicio de estudios, el crecimiento anual medio de la productividad en España entre 2000 y 2022 fue del 0,7%, en comparación con el 1,2% a nivel europeo.

Como resultado de un ritmo de crecimiento más lento, la brecha entre la productividad europea y la española se ha duplicado en este período, pasando del 6% por debajo de la media hace 24 años al 12% en 2022. Este tema será uno de los puntos de debate en la reunión anual del Cercle d’Economia que se celebrará en Barcelona del 22 al 24 de mayo, con la participación del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez; el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo; y el rey Felipe VI, entre otros.

La productividad es una de las cuestiones más desafiantes, ya que es esencial para el dinamismo económico y el bienestar de la población, y está vinculada al crecimiento del PIB per cápita y los ingresos de los ciudadanos. A nivel europeo, la productividad registró un avance del 1,9% anual entre 2000 y 2006, y del 0,9% entre 2007 y 2022. Este período incluye la gran crisis financiera que estalló en 2008. Los territorios más productivos incluyen Dinamarca, Bélgica, Países Bajos, Alemania y Austria. Por otro lado, Francia e Italia han perdido fuerza y prácticamente ya no tienen ninguna región dominante en productividad.

En todos los países avanzados, el crecimiento de la productividad ha disminuido. En España, la brecha con respecto a la media se ha ampliado, con la única excepción del País Vasco, que presenta un nivel de productividad relativamente alto y se acerca al de las regiones europeas más productivas. Sin embargo, a pesar de la desaceleración global, el crecimiento de la productividad sigue siendo mayor en los Estados Unidos, que pasó del 2,4% de 2000 a 2006 al 1,3% de 2007 a 2022, y en Japón, del 1,5% al 0,8% respectivamente.

Lo que los autores denominan como la capital europea de la productividad se ha trasladado desde la gran crisis financiera de 2008. Antes de la crisis, esta capital estaba ubicada entre Davos (Suiza), Milán (Italia) y Basilea (Suiza), a 1.066 kilómetros en coche de Barcelona y a 1.672 de Madrid. Actualmente, se encuentra entre los land alemanes de Baden-Württemberg y Baviera, específicamente entre Nüremberg, Stuttgart y Múnich, a 1.381 kilómetros de Barcelona y a 1.931 de Madrid.

El crecimiento de la productividad en las dos principales comunidades autónomas, Catalunya y Madrid, ha sido muy bajo en los últimos años, y está lejos de los niveles de las regiones más productivas de Europa. La distancia con respecto a las regiones más productivas ha aumentado un 16% en Catalunya y un 21% en Madrid. Este patrón se repite en todas las autonomías, que en el año 2000 presentaban un nivel de productividad similar a la media de la UE, mientras que en 2022 todas se situaron por debajo.

Para alcanzar un nivel de PIB per cápita similar al de la región de Provenza-Alpes-Costa Azul (Marsella) en Francia, la productividad en Catalunya debería crecer un 25%, y un 58% para alcanzar la de Alta Baviera (Múnich) en Alemania. Las regiones europeas en las que más ha crecido la productividad también son las que han experimentado el mayor crecimiento del PIB per cápita.

El crecimiento anual medio del PIB por hora trabajada en Europa entre 2000 y 2020 fue del 1,2%. Solo hubo descensos en 2008 y 2009, durante la crisis financiera global. El ritmo se ha ralentizado globalmente, y España no ha sido una excepción: el incremento de 2000 a 2020 fue del 0,7%, y del 0,4% de media entre 2014 y 2022. En Catalunya, el crecimiento fue del 0,8% entre 2000 y 2022, y en Madrid, del 0,6%. Entre 2014 y 2022, el ritmo anual se redujo al 0,3% en Catalunya y al 0,4% en Madrid.

Por Dani