«Alguien sabe algo de mi hijo, y ya es hora de que hable»

Desaparición de Paco Molina: Nueve años de búsqueda y esperanza

El 2 de julio de 2011 a las 12.17 minutos de la noche, Paco Molina, un adolescente de 16 años, desapareció sin dejar rastro en Córdoba. Su teléfono móvil se apagó y la última señal de su ubicación lo situaba en los Jardines de Los Patos, a escasos metros de la Comandancia de la Guardia Civil. Nueve años han transcurrido desde aquel fatídico día, y aún no se tiene ninguna pista sobre su paradero.

El padre de Paco, Isidro Molina, sigue en su lucha incansable por encontrar a su hijo. Este miércoles, antes de entrar a una reunión con el Ministerio del Interior para impulsar el Estatuto de las Personas Desaparecidas en Madrid, recordó a su hijo y reiteró su confianza en que la policía seguirá buscándolo, ahora con la ayuda de nuevas tecnologías como la Inteligencia Artificial.

La Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) de la Policía Nacional continúa la búsqueda de Paco, y mantiene abiertas dos líneas de investigación. Según Isidro, una de estas líneas relaciona la desaparición de su hijo con una persona adulta, destacando que los investigadores acudieron al Juzgado de Instrucción 7 de Córdoba hace menos de un mes para avanzar en las diligencias.

Un llamado a la esperanza y a la colaboración

Isidro y Rosa, los padres de Paco, mantienen viva la esperanza de encontrar a su hijo. Afirman que la UDEV tiene información que en cualquier momento podría llevar al paradero de Paco. Isidro está convencido de que hay alguien que sabe algo y hace un llamado a esa persona a través del Apartado de Correos 3011 de Córdoba, un medio completamente anónimo, para que brinde cualquier información que pueda ayudar.

La búsqueda de Paco se ha extendido a más de diez países, y en este sentido, Isidro reconoce el esfuerzo de la UDEV y no considera que falte ninguna prueba por realizar. Resalta la búsqueda que se hizo en Rumanía, que incluso movilizó a la Policía hasta una morgue para verificar la identidad de un cuerpo.

Estos días marcan un aniversario doloroso para la familia Molina. A pesar del dolor, Isidro insiste en la necesidad de mantener vivo el recuerdo de Paco y de hablar de su caso en los medios. Afirma que la desaparición total ocurre cuando se deja de hablar de los desaparecidos, y eso es un lujo que no puede permitirse.

En su lucha por encontrar a Paco, Isidro ha llegado a Madrid para continuar trabajando con el Centro Nacional de Desaparecidos en el seguimiento del plan estratégico establecido hace un año. Su objetivo es superar el vacío legal que existe cuando una persona desaparece, y que se encuentra a nivel judicial.

Isidro asegura que la investigación de la desaparición de Paco sigue en pie y que, aunque no han tenido resultados hasta ahora, se están aplicando avances tecnológicos que no estaban disponibles hace nueve años. Sin embargo, debido al secreto de la investigación, los detalles no le son trasladados desde la UDEV.

Isidro se consuela al saber que la Policía Nacional y el juzgado siguen volcados en encontrar a su hijo. Aunque se ha recibido nueva información, aún no han dado resultado las líneas de investigación abiertas desde hace tiempo. Isidro recuerda que Paco tendría ahora 25 años, y se pregunta cómo estará su hijo. En octubre, cuando Paco cumpliría 26 años, la familia tiene previsto realizar una concentración para evitar que su caso caiga en el olvido.