Europa, el viejo continente, se encuentra en pleno enfrentamiento con la crisis climática, atrapado en una era de condiciones climáticas extremas, un fenómeno que, como subraya el último balance anual del Servicio de Cambio Climático Copernicus (C3S) y la Organización Meteorológica Mundial (OMM), no muestra signos de desaceleración. Durante 2023, Europa fue testigo de olas de calor cada vez más severas y un aumento en tormentas e inundaciones extremas. Estos desastres climáticos por sí solos provocaron alrededor de 150 muertes y pérdidas de más de 13.400 millones de euros.
Celeste Saulo, secretaria general de la OMM, al dar a conocer estas cifras, destacó la gravedad de la situación. «La crisis climática es el mayor desafío de nuestra generación. El coste de la acción climática puede parecer elevado, pero es mucho mayor el de la inacción», señaló.
El panorama pintado por el último informe sobre el estado del clima en Europa es preocupante. 2023 se destacó como uno de los años más cálidos desde que existen registros. Los termómetros en Europa estuvieron por encima de lo normal durante 11 meses seguidos. Además, se registró un récord de días de estrés térmico extremo, una condición que puede agravar ciertas enfermedades y aumentar el riesgo de padecer dolencias relacionadas con el calor.
Además del calor extremo, el norte de Europa también experimentó un aumento en las tormentas extremas y las inundaciones. De hecho, en 2023, al menos un tercio de la red fluvial europea vivió un aumento en el caudal de sus ríos, superando el umbral de inundación alta. Estos desastres climáticos afectaron a más de 1,6 millones de personas y provocaron alrededor del 81% de las pérdidas económicas del año relacionadas con desastres climáticos.
Los incendios forestales también fueron un desastre natural significativo en 2023, afectando a más de 550.000 personas en todo el continente europeo, quemando más de 500.000 hectáreas y causando 44 muertes más. Los países del arco mediterráneo como Portugal, España, Italia y Grecia fueron los más afectados.
Los indicadores sobre la salud climática europea reflejan una realidad sombría. Según el último balance de Copernicus y de la OMM, los océanos y mares de Europa registraron la temperatura más alta jamás observada en 2023. En junio, en algunas zonas, las aguas incluso llegaron a registrar temperaturas hasta 5 grados por encima de lo normal para la época.
El aumento de las temperaturas también ha tenido un impacto en la extensión de la nieve. Los registros indican que en gran parte de Europa, especialmente en la zona central y en los Alpes, se registró un importante descenso de los días de nieve. Los glaciares alpinos sufrieron una «pérdida excepcional» de hielo.
En el extremo norte del planeta, en el Ártico, la extensión del hielo marino se mantuvo por debajo de lo normal durante casi todo el año. En cuanto a temperaturas, 2023 fue el sexto año más cálido desde que existen registros en el Ártico.
«Los datos presentados en el Estado Europeo del Clima son alarmantes, pero también son una herramienta fundamental para impulsar la transición que necesitamos para hacer frente a la crisis climática», afirmó Mauro Facchini, responsable de Observación de la Tierra en la Dirección General de Industria de Defensa y Espacio de la Comisión Europea.
