el presunto homicida, investigado por quebrantar una condena de violencia machista

El caso de un hombre rumano de 55 años que está siendo investigado por el presunto asesinato de su ex pareja ha sacudido a la ciudad de Levante. El hombre, que ya había sido condenado por un delito de violencia sobre la mujer, supuestamente quebrantó una orden de alejamiento que pesaba sobre él y acudió a la vivienda en la que convivía su ex pareja con su nuevo novio.

El incidente ocurrió en la calle Platero Pedro de Bares, de acuerdo con fuentes judiciales consultadas por ABC. La víctima es un hombre de 47 años, la nueva pareja de la ex del acusado. Antes de que el Juzgado de Instrucción 5 de Córdoba, en funciones de guardia, tomase declaración al encartado, este fue llamado a declarar ante el Juzgado de Violencia sobre la Mujer de la capital cordobesa por un presunto delito de quebrantamiento de condena.

Según las informaciones recogidas, el acusado, la víctima y la ex pareja del primero pasaron una larga noche juntos en la vivienda, con el consumo de alcohol y drogas. En algún momento de la mañana, una discusión entre los dos hombres se intensificó hasta que el ex novio abandonó la casa. Sin embargo, volvió poco después con un cuchillo y, al abrir la puerta, asestó una puñalada al novio de su ex pareja, causándole heridas mortales.

Trágicamente, la víctima murió desangrada en el rellano de la escalera después de recibir una puñalada que le cortó una arteria en el cuello. El presunto autor de la puñalada, tras cometer el crimen, tiró el cuchillo a su ex pareja, aunque esta no resultó herida.

El detenido, además del presunto delito de homicidio, también enfrenta una causa por quebrantamiento en el Juzgado de Violencia sobre la Mujer. Se negó a declarar al pasar al Juzgado de Guardia, limitándose a afirmar «ya veréis que no he sido yo» cuando le fue decretada la orden de entrada en prisión provisional sin fianza.

La vivienda donde ocurrieron los hechos está situada en el segundo piso de un edificio. Fue allí donde la víctima quedó tumbado bocabajo sobre un charco de sangre. Los vecinos del lugar narran un historial de fiestas ruidosas, peleas y consumo de drogas en la vivienda. Uno de ellos, incluso, sugirió que algo así podría terminar pasando.

La ex pareja del acusado se había mudado a la vivienda hace aproximadamente un año, tras la muerte de su padre. Sin embargo, lo que para ella fue un cambio de residencia, para sus vecinos se convirtió en un infierno, ya que tenían que soportar fiestas, ruido y problemas a altas horas de la madrugada.

La noche antes del trágico incidente, los vecinos relatan que hubo una fiesta particularmente ruidosa, con gritos y peleas, que eran frecuentes en el lugar. Un crimen que ha dejado a la comunidad en estado de shock y que ha puesto de relieve la importancia de hacer cumplir las órdenes de alejamiento para proteger a las víctimas de violencia doméstica.