Polígono El Espartal II, en Aragón, donde se ubica uno de los centros de datos de Amazon Web Services.

El desembarco de los gigantes tecnológicos en España: un boom económico con amenaza ambiental

En los últimos años, España ha ido ganando terreno en el mapa global de las tecnologías de la información, emergiendo como uno de los destinos favoritos para los gigantes de este sector. Empresas como Google, Meta, Oracle, IBM, Microsoft y Amazon han elegido a España como sede para desplegar sus centros de datos, esas imponentes infraestructuras que sostienen el funcionamiento de Internet y hacen posible el desarrollo y aplicación de tecnologías como la inteligencia artificial (IA).

Estas inversiones multimillonarias prometen generar empleo y situar a España en la vanguardia del sector tecnológico. Sin embargo, expertos advierten que este desembarco de las grandes tecnológicas podría tener un impacto considerable en el consumo de energía y agua, acelerando la emergencia climática en un momento ya de por sí crítico.

Amazon Web Services (AWS), la filial de servicios en la nube del gigante estadounidense, anunció recientemente una inversión de 15.700 millones de euros para la creación de cuatro megacentros de datos en Aragón. Estos, junto a los tres ya en funcionamiento, formarán una red que ocupará 400 hectáreas y generará alrededor de 17.500 puestos de trabajo. Microsoft, por su parte, ha anunciado que cuadruplicará su inversión en España hasta los 1.950 millones de euros, con el objetivo de abrir nuevos centros en la Comunidad de Madrid y en Aragón. Estas apuestas podrían contribuir a la creación de hasta 69,000 puestos de trabajo, según la firma analítica IDC.

La posición estratégica de España en el mapa digital

Las promesas económicas de Amazon y Microsoft han sido bien recibidas por el Gobierno de Pedro Sánchez y las administraciones regionales, que ven en estos proyectos hitos históricos para la economía digital de España. El ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública, José Luis Escrivá, ha celebrado que estas inversiones ratifican a España como un hub digital clave en el sur de Europa. Actualmente, España es el país donde el sector de la tecnología crece más rápido.

La elección de España como sede para estos centros de datos no es fortuita. España cuenta con una buena conectividad, una amplia presencia de cables submarinos de fibra óptica y una posición geográfica estratégica que le permite operar como punto de encuentro entre varios continentes.

El consumo acelerado de agua y energía

Pese a la promesa de beneficios económicos y de empleo, la instalación de estos centros de datos también plantea importantes desafíos ambientales. Los centros de datos son grandes infraestructuras repletas de ordenadores que almacenan miles de millones de datos y realizan cálculos día y noche. Esta incesante actividad consume mucha energía y genera tanto calor que necesitan de la refrigeración hídrica para mantenerse operativos.

Este fenómeno se está acelerando con la actual fiebre comercial por la IA generativa, una tecnología especialmente intensiva en términos de consumo energético. Estos sistemas podrían consumir hasta un 33% más de energía que los que ejecutan programas específicos, según un estudio reciente.

Sequía y «crisis energética»

El elevado consumo de agua y energía de estos centros de datos preocupa a expertos y ciudadanos, que temen que su despliegue pueda acelerar problemas medioambientales urgentes como la sequía. En algunos países, como Irlanda, los centros de datos consumen alrededor del 18% de la electricidad del país, y se espera que esta cifra aumente al 27% en 2029.

Riesgo en España

En España, la situación es especialmente preocupante debido a la sequía que afecta a varias regiones del país. Según el boletín hidrológico del Gobierno, las reservas totales de agua se sitúan en el 66,3%, mientras que los embalses para consumo humano y agricultura están en un 56,4%.

El impacto climático de los centros de datos en España es difícil de determinar, ya que la industria no hace públicos sus datos de consumo de agua, electricidad o residuos generados. Sin embargo, se sabe que empresas como Amazon y Microsoft están trabajando para compensar su consumo energético con energía renovable.

En definitiva, el desembarco de las grandes tecnológicas en España promete ser un motor de desarrollo económico y tecnológico para el país, pero también plantea importantes desafíos en términos de gestión de los recursos naturales y protección del medio ambiente. Es crucial que las autoridades y las empresas trabajen conjuntamente para garantizar un desarrollo sostenible que no comprometa el futuro de las próximas generaciones.