El Día Libre de Impuestos: una reflexión sobre la presión fiscal
El 26 de mayo, un día más tarde que el año pasado, marca la fecha en la que, en promedio, podemos afirmar que hemos liquidado nuestras cuentas pendientes con las administraciones por el pago de impuestos y cotizaciones sociales. Este día es conocido en el ámbito económico, particularmente entre los economistas más liberales, como el ‘día libre de impuestos’ o ‘tax freedom day’ en inglés.
Este concepto se basa en la idea de que si dedicáramos desde el 1 de enero toda nuestra renta al pago de tributos, esta sería la fecha en la que estaríamos libres de esta obligación. Es importante mencionar que la fecha se retrasa a medida que los ingresos tributarios ganan peso en la economía. Por ejemplo, en 2022 esta jornada fue el 21 de mayo.
La presión fiscal y su impacto en la economía
Aunque esta no es la forma más precisa de medir la carga tributaria -ya que los impuestos no son pagados de manera uniforme por todos los ciudadanos y la suma total de la recaudación incluye a particulares y empresas- es una forma útil para entender qué porción de la riqueza total de un país se ‘come’ en impuestos.
De hecho, algunos ‘think-tanks’ liberales estiman que la fecha en España llega en el mes de junio o incluso en julio. Esta variación en la fecha simbólica nos da una idea de la porción que la recaudación de las administraciones se lleva de la renta de familias y empresas.
Resulta también ilustrativo recurrir al calendario para determinar desde qué fecha se puede considerar que las administraciones han alcanzado el gasto previsto. Este año, esa fecha sería el 18 de junio y será la misma el próximo año. El año pasado, esta fecha fue el 22 de junio.
En términos económicos, cuanto más se aproximan las fechas de dejar de pagar impuestos y finalizar con los gastos, menor es el déficit, que es precisamente lo que sucede en 2024 y, en principio, debería seguir sucediendo en los ejercicios próximos.
El retraso del ‘día libre de impuestos’ respecto a otros años puede deberse al crecimiento económico, que genera empleo y, por lo tanto, más contribuyentes, o bien que aumentan los impuestos o la recaudación procedente de la lucha contra el fraude fiscal.
La presión fiscal en tiempos de crisis
Durante las etapas de crisis, la recaudación suele desplomarse, lo que disminuye la presión fiscal y aumenta la porción de la riqueza destinada al gasto público, lo que a su vez aumenta el déficit. Este fue el caso en 2020 debido a la pandemia.
En España, a pesar de la recesión, a partir de 2012, con la subida aplicada en el IRPF con la llegada del PP al Gobierno y las posteriores subidas del IVA, la presión fiscal aumentó hasta empezar a bajar a partir de 2016 con la reforma del IRPF. Sin embargo, luego emprendió de nuevo el camino de subida.
En comparación con otras regiones, los datos sobre España, que varían entre autonomías, están aún alejados de la media de la Unión Europea (UE) y de la zona euro, que sitúan el día libre de impuestos a mediados de junio. En contraste, EEUU es uno de los países en el que esa fecha se alcanza más temprano, a mediados de abril.
Un estudio del Instituto Económica Molinari, de Francia, y ‘Americans for Tax Reform Foundation’ situaba la fecha en España en el 8 de junio en 2021. Alemania, Italia, Francia, Bélgica y Austria son los países de la UE en los que esa fecha llega más tarde, debido al peso que los impuestos tienen en la economía, con el 3, 7, 16 y 19 de julio en los dos últimos casos, respectivamente.
