El Papa prepara el relevo de varios altos cargos en la curia vaticana

El Vaticano enfrenta un periodo de cambios sustanciales, ya que varios de sus altos cargos han superado la edad de jubilación o están a punto de hacerlo. Este año, dos asientos del Consejo de cardenales quedarán vacantes y se espera el fin del mandato de los prefectos de grandes dicasterios y departamentos de la Santa Sede. La tarea de buscar colaboradores adecuados para reemplazar a estos altos funcionarios recae ahora sobre el Papa Francisco.

Según el Reglamento de la curia, los cardenales prefectos de los dicasterios vaticanos, cuyo cargo es equivalente al de ministro en un gobierno civil, deben presentar la renuncia a su cargo al cumplir 75 años. A partir de ese momento, es el Papa quien decide si aceptarla o prorrogar el nombramiento. La ley les permite seguir trabajando hasta los 80 años, pero prohíbe que asuman cargos más allá de esa edad.

De los dieciocho prefectos de los dicasterios vaticanos, cuatro ya tienen más de 75 años, y otros dos los cumplirán en los próximos doce meses. Esta cifra aumenta si se tiene en cuenta a otros altos funcionarios asociados a la Santa Sede, como los miembros del Consejo de cardenales, el gobierno civil del Estado Ciudad del Vaticano, la Orden Ecuestre del Santo Sepulcro o la basílica de San Pablo Extramuros.

El Papa Francisco ya ha iniciado esta transición. El 6 de abril, nombró a un nuevo Penitenciario Mayor, el Cardenal Angelo De Donatis, de 70 años, quien reemplazó al cardenal Mauro Piacenza, que cumplirá 80 años en septiembre. Sin embargo, el Papa Francisco ha dejado en claro que se tomará su tiempo antes de designar a un nuevo cardenal vicario para Roma.

Los primeros grandes cambios son probablemente en el Consejo de cardenales, conocido como el C9. Dos de sus miembros cumplirán 80 años en los próximos meses y perderán automáticamente todos sus cargos. El primero es Sean Patrick O’Malley, arzobispo de Boston, quien cumplirá 80 años el 29 de junio. O’Malley también debe ser reemplazado como presidente de la Pontificia comisión para la Protección de menores. El otro cardenal que alcanza la edad límite es el arzobispo de Mumbai, Oswald Gracias, que cumplirá 80 años el 24 de diciembre.

Francisco tiene varias opciones para reemplazar a estos cardenales. Podría optar por cardenales de sus regiones, o podría mantener estas plazas vacantes hasta que se definan mejor las tareas de su Consejo de cardenales y el perfil que deben tener sus nuevos miembros. Aunque trabajaron en el diseño de la constitución con la que el Papa reordenó la Curia vaticana hasta 2022, actualmente no tienen una misión tan clara.

En marzo del próximo año, el cardenal español Fernando Vérgez, que desde 2021 ha trabajado como gobernador del Estado Ciudad del Vaticano, cumplirá 80 años. Su trabajo ha sido imprescindible y discreto, y su cargo es equivalente al de un primer ministro. No hay razones que obliguen a que el gobernador del Vaticano sea obispo o sacerdote, por lo que Francisco podría optar por reemplazarlo con una mujer.

Además del gobernador y los dos cardenales del C9, la decisión sobre el resto de las jubilaciones depende directamente del Papa. En este sentido, es probable que se produzca un cambio en los próximos meses en el caso del cardenal brasileño Braz de Aviz, que acaba de cumplir 77 años. En 2011, Benedicto XVI le confió el dicasterio que supervisa a las órdenes y congregaciones religiosas, y el Papa Francisco renovó su mandato en enero de 2016. Entre los nombres que se barajan para ocupar su cargo está el cardenal español Ángel Fernández Artime.

En julio, el cardenal jesuita Michael Czerny, prefecto del dicasterio para el Desarrollo humano integral, cumplirá 78 años. Sin embargo, se mantendrá en el cargo, ya que el Papa lo nombró en 2022 hasta que cumpla 80 años. Czerny ha sido un actor crucial en el departamento más emblemático de los primeros años del Pontificado de Francisco, promoviendo iniciativas como la encíclica Laudato si’, la atención a las comunidades indígenas y la sensibilización por las víctimas de la crisis migratoria.

Con estos cambios, el Papa Francisco tiene la oportunidad de rejuvenecer su equipo, aunque se espera que valore la experiencia y confíe las posiciones a eclesiásticos de mayor edad. La edad media de los jefes de la curia vaticana es de 69 años y medio, lo que refleja esta tendencia.