El mundo de las energías renovables está en constante evolución, y un nuevo avance en el campo de la energía solar está estableciendo un nuevo paradigma. Tradicionalmente, la energía solar flotante ha implicado la colocación de conjuntos de paneles solares sobre aguas calmas, donde pueden capturar la luz del sol. Sin embargo, esto tiene sus limitaciones, ya que la superficie de tales aguas no es comparable a la que ofrece el mar abierto. En un giro emocionante de los acontecimientos, un grupo de científicos de la Universidad de Oviedo ha diseñado un sistema que permite colocar paneles solares en alta mar, abriendo la puerta a nuevas y emocionantes posibilidades de aprovechamiento.
El sistema, llamado HelioSea, consiste en paneles de aspecto convencional situados sobre una plataforma flotante. Lo que hace que este sistema sea único es que es capaz de resistir el oleaje, y está equipado con un seguidor solar de doble eje. La plataforma de cada unidad está sujeta al fondo del mar mediante patas tensoras, que garantizan la estabilidad del conjunto incluso en casos de marejada.
Este diseño innovador tiene el potencial de cambiar completamente el panorama de la energía solar. Hasta ahora, esta energía renovable ha tenido que limitarse a estar implantada en tierra firme o, de manera flotante, en pequeños lagos, estuarios o espacios de aguas someras y tranquilas, donde el oleaje no pudiera afectar a los paneles. Con HelioSea, los investigadores de la Universidad de Oviedo están abriendo las puertas al aprovechamiento del mar para la energía solar, de la misma manera que se está haciendo con la energía eólica a través de las turbinas flotantes.
Uno de los elementos clave de este sistema es el seguidor de doble eje, un dispositivo que mejora la generación de energía al optimizar la captación de la energía solar a lo largo del año. Además, eleva los módulos solares sobre la superficie marina para reducir el impacto de las olas y mejorar la eficiencia de enfriamiento.
Cada una de estas plataformas va anclada al lecho marino mediante tensores, que las sujetan de manera firme y las protegen del movimiento del mar, incluso en casos de mar gruesa. A pesar de este movimiento, los paneles pueden conservar su orientación óptima para la captación de la radiación solar.
Los investigadores señalan que las simulaciones efectuadas revelan que las desviaciones previstas en caso de olas de 5 metros de altura y vientos de 30 metros por segundo son insignificantes: apenas 0,6 grados. Sin embargo, los costes no son precisamente bajos, ya que el coste nivelado de la energía oscilaría entre los 160 y los 270 euros por Mwh. Por lo tanto, está previsto que en el futuro se sigan mejorando el diseño del sistema, de modo que se reduzca el coste de producción de la energía.
Este avance en la energía solar flotante es un paso importante hacia el futuro de las energías renovables y, sin duda, cambiará la forma en que percibimos y utilizamos la energía solar. Con el tiempo, se espera que estos desarrollos tecnológicos sean más accesibles y asequibles, lo que permitirá que se utilicen más ampliamente y contribuirá a reducir nuestra dependencia de los combustibles fósiles.
El artículo completo de la investigación se puede encontrar en la revista Applied Energy: https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S030626192400093X. Para más información sobre temas de energías renovables y medio ambiente, puede contactar a la sección de Medio Ambiente del periódico al correo electrónico: crisisclimatica@prensaiberica.es.

