La volatilidad de los precios de los alimentos básicos y su relación con el IVA a 0%
En el último año y medio, el precio de los alimentos básicos como las patatas y la leche ha experimentado oscilaciones significativas. A partir de 2023, el precio del kilo de patatas se incrementó en un 11%, pasando de 1,46 euros a un valor más elevado en la mitad de 2024. Por otro lado, el precio de la leche, que se situaba en 0,95 euros el litro hace 18 meses, se ha reducido en un 4,2%. Este fenómeno se ha producido en un contexto en el que ambos productos se han estado vendiendo con un IVA del 0%, una medida que el gobierno ha decidido prorrogar por unos meses más para contrarrestar la escalada inflacionista generada tras la guerra de Ucrania.
El comportamiento de la cesta de la compra desde que se empezó a aplicar la exención del impuesto el 1 de enero de 2023 ha sido absolutamente dispar. Mientras que algunos productos, como las lechugas, han bajado de precio, otros como los calabacines han aumentado su coste. Por lo tanto, surge la pregunta de si la eliminación del IVA ha sido efectiva como medida de apoyo a las familias.
El efecto de la medida sobre el consumo
Según Judith Panadés, profesora de Fundamentos y Análisis Económico de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), la medida tuvo un efecto importante a nivel psicológico cuando se implantó. Durante un período en el que los precios estaban aumentando a un ritmo no visto en años en España, la reducción del IVA representó un alivio que evitó la caída del consumo. Panadés defiende que la medida se mantenga «al menos hasta después de este verano», un período en el que el consumo tiende a activarse y, por ende, los precios tienden a subir.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha admitido que los alimentos se resisten a bajar de precio. Según Panadés, en caso de que se restableciera el IVA, el IPC podría subir hasta niveles cercanos al 4%, el doble de lo que Europa recomienda. Además, el Banco Central Europeo anunció recientemente una rebaja de los tipos de interés, lo que podría afectar el comportamiento del consumo.
Pese a los desafíos, la economista confía en que, cuando la rebaja del IVA finalmente se retire, se producirá una situación similar a la que se vivió cuando terminó la subvención a los carburantes, sin ningún efecto rebote en los precios.
Las previsiones del Banco de España
Las previsiones de la decana de Economía de la UAB están en línea con las que el Banco de España hizo recientemente. El organismo prevé que el IPC de los alimentos continuará moderándose en los próximos trimestres. Según sus estimaciones, la inflación de los alimentos disminuirá desde un promedio anual del 11,1% en 2023 hasta el 4,5% en 2024, y a tasas de alrededor del 2,5% en 2025 y 2026. Sin embargo, advierte que la ralentización de los precios de los alimentos mostrará algunos altibajos en los próximos meses, especialmente cuando se ponga fin a la rebaja del IVA para los alimentos básicos.
No obstante, el presidente Sánchez ha admitido que la evolución de los precios de los alimentos aún continúa siendo alta. Por lo tanto, según él, es necesario mantener la exención del IVA en los alimentos básicos, a pesar de que esto suponga un esfuerzo enorme para las arcas públicas. Según un informe de recaudación publicado por la Agencia Tributaria, la medida restó 1.703 millones a los ingresos previstos en las arcas del Estado el año pasado.
