El presentador del tiempo y experto en sostenibilidad y medio ambiente, Francesc Mauri, ha rebatido a los detractores del coche eléctrico que han cuestionado la viabilidad de estos vehículos recientemente. Su postura surge tras las declaraciones del reconocido mecánico Adrià González, quien destacó algunas limitaciones de esta alternativa al motor de combustión tradicional en una entrevista en Rac1. Mauri ha publicado un hilo de publicaciones en respuesta a los argumentos de González, haciendo hincapié en la mejora de las infraestructuras del sector automovilístico y desmitificando algunos de los mitos que este debate ha arrastrado durante años.

Uno de los aspectos que Mauri toca en su hilo es la creencia de que el coche eléctrico no es una solución a largo plazo por depender de factores como la orografía y la disponibilidad de puntos de carga. Mauri refuta esta afirmación argumentando que el coche eléctrico puede usarse en todas partes, y que aunque gastará más energía en terrenos montañosos, un coche de combustión gastará más y contaminará más en las mismas condiciones.

En cuanto a la red de estaciones de carga, Mauri admite que pueden ser necesarias mejoras en algunos lugares, pero también destaca que el consumo eléctrico actual es el menor de los últimos 20 años, gracias a la irrupción del autoconsumo.

En el apartado de ventas, Mauri contextualiza el dato de que las ventas de coches eléctricos están cayendo, señalando que las ventas de todas las motorizaciones han caído un 7%, pero que las ventas de coches eléctricos han aumentado mes a mes desde 2012. En cuanto a los precios, Mauri argumenta que no existen grandes diferencias entre los coches eléctricos y los de combustión, y que en realidad, la opción eléctrica puede ser más rentable para el comprador, ya que un motor eléctrico no necesita mantenimiento ni reparación.

Además, Mauri refuta el mito de los costos desorbitados de las reparaciones de los coches eléctricos, enfocándose en las garantías y la fiabilidad de estos vehículos. Menciona que las baterías de los coches eléctricos tienen una garantía de ocho años y que aunque pierden autonomía con el tiempo, esto solo ocurre después de 400 o 500.000 km.

También desmiente el mito de la contaminación durante la fabricación de las baterías de coches eléctricos, señalando que esto era cierto hace 10 o 11 años, pero ya no lo es. Además, menciona que las baterías de estos vehículos, una vez que ya no son útiles para el sector automovilístico, pueden ser recicladas o reutilizadas para otros usos.

Finalmente, Mauri hace una reflexión sobre el futuro del sector automovilístico, argumentando que en lugar de la coexistencia de diferentes tecnologías, se espera una industria 100% eléctrica para el año 2035. También desestima la opción del hidrógeno, calificándola de ineficiente y tecnológicamente compleja. En resumen, Mauri se posiciona firmemente a favor del coche eléctrico como el futuro de la industria automovilística.