Rubiales y Camps.

El pasado mes de febrero, la catedrática de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), Araceli Mangas, hizo una declaración que ha sacudido a la industria del fútbol español. Mangas, que entre 2018 y 2020 formó parte de la Sección Ética del Comité Jurisdiccional de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) bajo la presidencia de Luis Rubiales, afirmó que el entonces secretario general del organismo federativo, Andreu Camps, le pidió «flexibilizar» su oposición a las apuestas deportivas porque la Federación «cobraba» de las empresas del sector.

Mangas, profesora de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales en la UCM, hizo esta declaración ante la jueza Delia Rodrigo en el marco del caso Supercopa. Según Mangas, Camps le pidió una modificación del código ético para permitir una mayor participación de la Federación en las apuestas deportivas. Sin embargo, Mangas se mantuvo firme en su postura, asegurando que no permitiría que los futbolistas cobrasen del juego.

A pesar de la firmeza de Mangas, la catedrática señala que las acciones del comité ético a menudo no tenían repercusiones significativas. Como ejemplo, mencionó un informe que habían realizado sobre la mala praxis de los futbolistas que hacían publicidad en los medios de comunicación a horas escolares, poniendo en evidencia la promoción de las apuestas deportivas durante el horario infantil. Este informe, según Mangas, no fue conocido por la vicepresidenta de la Federación.

Incluso, Mangas aseguró que los responsables del comité ético de la RFEF estaban al tanto de estos comportamientos que estaban claramente fuera del código ético de la FIFA e incluso del Código Ético español. En febrero o marzo de 2020, presentaron un informe para que se tuviera en cuenta estos comportamientos.

Según la catedrática, el exsecretario general de la RFEF, Andreu Camps, no estaba contento con cómo se había restringido la participación en las apuestas deportivas. Sin embargo, Mangas decidió dimitir de su cargo en el comité ético al sentirse utilizada por Rubiales y su cúpula, considerando que su labor no servía para nada y que el comité ético era simplemente una pantalla de cara a la sociedad y los medios de comunicación.

En su testimonio, Mangas también mencionó que los integrantes del comité ético se quejaron de que lo que hacían «no llegaba a ninguna parte». Según ella, los instructores no reportaban lo que estaban haciendo con los expedientes que habían abierto, y no hacían nada con los informes que habían enviado.

En relación al acuerdo para celebrar la Supercopa en Arabia Saudí, Mangas defendió que nadie les mencionó que hubiera un contrato relativo a esta competición. Aclaró que el comité de ética no podía decidir si había o no que celebrar en Arabia Saudí porque «eso formaba parte de la competencia de la RFEF», pero enfatizó que las razones crematísticas no eran las únicas que deberían llevar una competición fuera del territorio español.

Por último, Mangas aseveró que no tuvieron conocimiento de que pudiera haber transacciones ilegales, refiriéndose a la intervención de la empresa Kosmos, del exjugador del FC Barcelona Gerard Piqué. Añadió que, de haber tenido conocimiento de comisiones ilegales, habrían actuado porque «no estaban permitidas». Según la catedrática, este comportamiento hubiera sido enjuiciable y podría haber llevado a una importante sanción debido al conflicto de interés, ya que Piqué, además, era parte de la competición y por tanto, su acción podría ser considerada como «fraudulenta».