El cambio al horario de invierno realizado este último fin de semana ha modificado de forma notable las condiciones de visibilidad desde este lunes. La coincidencia de los trayectos habituales con el amanecer y el atardecer expone a millones de conductores a un riesgo especialmente difícil de anticipar: la ceguera temporal causada por el sol.

El sol bajo coincide con los desplazamientos diarios

Las entradas y salidas del trabajo o de los centros de estudio pasan a producirse en franjas horarias en las que el sol incide de frente y con un ángulo muy bajo. Esta situación reduce de manera importante la capacidad de reacción de los automovilistas y aumenta la fatiga visual.

A ello se suma la reducción de las horas de luz natural y la presencia habitual de niebla, lluvia o asfalto mojado. En este contexto de visibilidad limitada, el estado del vehículo se convierte en un elemento esencial para la seguridad.

Según recuerda Norauto, el 90% de la información y las decisiones de un conductor dependen de estímulos visuales. Un parabrisas con suciedad o grasa puede dispersar la luz del sol y generar una pantalla blanca que impida distinguir correctamente a peatones, ciclistas u otros vehículos.

El alumbrado, principal motivo de defectos graves en la ITV

El parque móvil español presenta carencias en el mantenimiento preventivo. Un estudio de la Fundación Línea Directa, citado por la Asociación Española de Entidades Colaboradoras de la Administración en la Inspección Técnica de Vehículos (AECA-ITV), señala que el 62% de los conductores españoles reconoce no revisar periódicamente el sistema de iluminación de su vehículo.

Las cifras oficiales de inspección reflejan el impacto de esta falta de atención. Los datos del Ministerio de Industria y Turismo (MINTUR), analizados por AECA-ITV, indican que el sistema de alumbrado y señalización concentra el 23,1% de los defectos graves y muy graves identificados en las ITV. Se trata de fallos que inhabilitan de forma inmediata al vehículo para circular.

Las motocicletas presentan la mayor incidencia

La proporción de defectos varía según el tipo de vehículo. En las motocicletas, uno de cada tres defectos graves, el 33%, corresponde al alumbrado. En los turismos, este apartado representa el 22% de las faltas graves, el mismo porcentaje que los neumáticos y la suspensión. En las furgonetas y camiones ligeros, alcanza el 23%.

Además, el paso del tiempo deteriora las ópticas de policarbonato, que pierden transparencia y pueden reducir hasta en un 50% la eficacia lumínica del vehículo.

Revisar los faros y el parabrisas para mejorar la seguridad

Los especialistas inciden en que las revisiones preventivas y las operaciones sencillas de taller resultan decisivas. Guillermo Magaz, director gerente de AECA-ITV, destaca que comprobar el alumbrado solo requiere unos minutos y puede salvar vidas, al asegurar que el conductor vea correctamente y también sea visto con antelación por el resto de usuarios de la vía.

Por su parte, Xavier Celda, especialista en Taller de Norauto España, resalta la necesidad de efectuar un reglaje preciso de los faros. Una regulación inadecuada puede deslumbrar a quienes circulan en sentido contrario o reducir el propio campo de visión.

El pulido o la restauración profesional de ópticas opacas permite recuperar su transparencia original y el 100% de la capacidad de alumbrado sin tener que sustituirlas. También se recomienda cambiar las bombillas por parejas para equilibrar el haz de luz y reemplazar las escobillas limpiaparabrisas desgastadas, medidas clave para circular con seguridad durante los meses más oscuros del año.