La creciente expansión del regadío agrícola, una práctica que consume grandes volúmenes de agua, está amenazando no solo los recursos hídricos de España, sino los de todo el mundo. Investigadores de la Universidad de Delaware (EEUU) han descubierto que entre 2000 y 2015, la superficie global del planeta adaptada para la agricultura de regadío aumentó un 11%, pasando de 297 millones de hectáreas en el año 2000 a los 330 millones de hectáreas en 2015.
Este aumento en la superficie de regadío agrícola ha provocado una creciente preocupación en términos de sostenibilidad hídrica. En efecto, la mitad del incremento registrado en este periodo resulta insostenible desde el punto de vista hídrico. Esto pone en peligro las zonas en las que se asientan estos regadíos, comprometiendo su futuro y la disponibilidad de agua para otros usos.
Para llegar a estas conclusiones, los investigadores recopilaron estadísticas de riego para 17.298 unidades administrativas de todo el planeta. Desarrollaron mapas correspondientes al periodo comprendido entre los años 2000 a 2015, que muestran cómo la superficie adaptada para riego (AEI, en inglés) aumentó o disminuyó en diferentes partes del mundo.
El estudio, que ha sido publicado en la revista Nature Water, revela que aproximadamente el 50% de la expansión del riego que se produjo fue insostenible. Este incremento se dio en áreas que ya estaban experimentando algún tipo de estrés hídrico, según Piyush Mehta, de la Facultad de Tierra, Océano y Medio Ambiente de la Universidad de Delaware, y autor principal del estudio.
En términos geográficos, la mayor expansión del regadío se ha producido en Asia. India y China presentan las mayores superficies de este sistema agrícola y, además, también fue allí donde más aumentó su extensión. Además, India y Pakistán experimentaron el aumento más insostenible, con el 86% y el 87% respectivamente de su superficie regada creciendo en áreas que ya estaban experimentando estrés hídrico.
Por el contrario, Brasil, Indonesia, Perú, Italia y Francia están entre los países que experimentaron una expansión sostenible del riego, al menos desde la perspectiva de los recursos hídricos disponibles.
Para determinar si un área practicaba riego sostenible o no sostenible, los investigadores tuvieron en cuenta cuánta agua disponible tenía, ya fuera de lluvia, de fuentes superficiales o subterráneas. También señalaron que en dos zonas diferentes puede haber el mismo volumen de riego, pero dependiendo de la cantidad de agua disponible, la situación es diferente según si ese uso de riego es sostenible o insostenible.
Estos hallazgos proporcionan evidencia de dónde se localizan las tendencias del riego en una trayectoria sostenible y también resaltan las regiones donde se necesitan intervenciones para gestionar estas prácticas insostenibles. «Con este conjunto de datos, se puede buscar a nivel regional o país por país”, señaló Mehta.
El estudio de referencia se puede consultar en el siguiente enlace: https://www.nature.com/articles/s44221-024-00206-9.
Para obtener más información sobre este tema, se puede contactar a la sección de Medio Ambiente de Prensa Ibérica en crisisclimatica@prensaiberica.es.
