España encabeza el crecimiento del absentismo por incapacidad temporal en Europa. Entre 2018 y 2024, las ausencias laborales por baja médica aumentaron un 73%, frente al 16% registrado de media en la Unión Europea, lo que supone un incremento 4,6 veces superior al del conjunto comunitario.

Según datos de la Asociación de Empresas de Fabricantes y Distribuidores (AECOC), este fenómeno mantiene cada día fuera de sus puestos de trabajo a 1,6 millones de personas y genera un coste de 92.000 millones de euros para la economía española. La cifra representa un aumento del 59% respecto a 2018.

Un impacto equivalente al 5,8% del PIB

El coste de oportunidad derivado de las ausencias diarias equivale al 5,8% del producto interior bruto (PIB). Esta partida se sitúa como la tercera mayor del gasto público, únicamente por detrás de las pensiones y la sanidad, y supera en 20.000 millones de euros el gasto anual destinado a educación en España.

AECOC advierte de que no se trata de un aumento puntual, sino de una tendencia sostenida que afecta de manera especial a los sectores intensivos en empleo y más dependientes de la disponibilidad presencial de sus plantillas.

Más bajas, más largas y con nuevas patologías

La tasa de absentismo por incapacidad temporal creció un 44% en España entre 2018 y 2024. Entre los factores que explican esta evolución figuran la concentración de una parte importante de las bajas en un colectivo concreto de trabajadores, el aumento de la duración de los procesos y la aparición de nuevas patologías.

Entre estas enfermedades predominan los problemas musculoesqueléticos y de salud mental, cuya medición y acreditación resultan más complejas.

Las empresas vienen alertando desde hace tiempo de esta situación. El pasado verano, la CEOE organizó unas jornadas sobre el coste récord del absentismo, que el año anterior superó los 16.000 millones de euros. Aunque el Ministerio de Seguridad Social abrió una mesa de diálogo con los agentes sociales para abordar el aumento de la incapacidad temporal, las negociaciones permanecen bloqueadas desde hace meses. El absentismo sigue siendo uno de los principales obstáculos en la negociación del nuevo pacto salarial entre patronal y sindicatos.

España lidera las semanas de trabajo perdidas por enfermedad

España registra una media de 4,9 semanas perdidas por enfermedad al año por trabajador, la cifra más elevada entre los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Desde 2018 hasta 2024, este indicador aumentó un 69%, mientras que la media de la OCDE creció un 15%.

Al mismo tiempo, los procesos de incapacidad temporal que superan los 365 días se incrementaron un 95% durante ese mismo periodo.

El cambio en el perfil de las bajas

La incidencia de las bajas entre los trabajadores menores de 35 años se multiplicó por tres: pasó de 16,3 a 41 procesos mensuales por cada 1.000 trabajadores protegidos. De este modo, este grupo de edad ha pasado de ocupar las últimas posiciones a situarse al frente de las ausencias laborales.

En cambio, entre los mayores de 55 años, los procesos descendieron un 27%, al bajar de 33,8 a 24,6. No obstante, las bajas de los empleados más jóvenes son más cortas: duran una media de 20,9 días, frente a los 82,2 días de los trabajadores de mayor edad.

Las empresas reclaman un mayor control y coordinación

Las compañías atribuyen parte del problema a las largas listas de espera del sistema sanitario y solicitan una mejora del marco regulatorio. Tres de cada cuatro empresas consideran que las últimas normas han propiciado un sistema poco eficaz para controlar el absentismo no justificado.

Los empleadores señalan que no pueden acceder a los diagnósticos ni a los informes médicos de sus trabajadores y que tampoco disponen de un canal para intervenir en los aspectos del proceso que les afectan.

También reclaman reforzar la coordinación entre los servicios públicos de salud, el Instituto Nacional de la Seguridad Social y las empresas. Aunque existen convenios entre las mutuas y las comunidades autónomas para mejorar la colaboración, consideran que su implantación es todavía limitada y que, en la práctica, tienen poco peso.

Medidas internas para reducir las ausencias

El tejido empresarial reconoce, además, que alrededor de un tercio de los factores relacionados con el absentismo procede del ámbito interno de las propias compañías. Por ello, identifica margen de mejora en las condiciones laborales, la conciliación, el liderazgo y los programas de bienestar.

Entre las medidas que mejores resultados han dado a las empresas se encuentran los servicios médicos propios o externalizados, el seguimiento de los procesos de incapacidad temporal, la cobertura sanitaria privada complementaria y los programas de apoyo psicológico.