Ejemplares de tiburón martillo, una especie en grave riesgo de extinción.

En un informe recientemente publicado por un panel de científicos de las Naciones Unidas, se destaca una preocupante realidad sobre el estado de las especies migratorias que recorren el globo. Este informe, considerado como el más exhaustivo hasta la fecha, nos proporciona un diagnóstico desgarrador: el número de animales migratorios en peligro de extinción ha aumentado exponencialmente en las últimas décadas.

El informe destaca especialmente la situación de los peces migratorios, con registros que muestran que sus poblaciones, junto con las de tiburones, rayas y esturiones, han disminuido en un impresionante 90% desde la década de 1970. Actualmente, se ha constatado que el 97% de las especies de peces monitorizadas en la Convención sobre la Conservación de Animales Silvestres (CMS) están en riesgo de extinción.

Este estudio, promovido por las Naciones Unidas, es la primera radiografía global de las especies migratorias del mundo elaborada en el marco del tratado de biodiversidad de la ONU. La investigación analiza el estado de 1.189 especies que cada año recorren miles de kilómetros y cruzan continentes en busca de alimento o para reproducirse, por lo que necesitan medidas de protección internacional.

Las conclusiones son claras: las poblaciones de especies migratorias están disminuyendo a un ritmo alarmante, y esto está directamente relacionado con el avance de la crisis climática y el impacto humano.

«Las actividades humanas insostenibles están poniendo en peligro el futuro de las especies migratorias», advierte Inger Andersen, directora ejecutiva del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). «No podemos darnos el lujo de demorarnos y debemos trabajar juntos para aplicar medidas de conservación internacionales», añade.

En los últimos treinta años, se estima que al menos 70 especies migratorias han empeorado su estado de conservación y están al borde de la extinción. Entre ellas, se encuentran el águila esteparia, el alimoche, el camello salvaje, la anguila europea, el tiburón martillo y el mero estriado. Se calcula que casi la mitad de las especies migratorias del mundo están perdiendo población y una de cada cinco está actualmente en riesgo de extinción.

El informe destaca dos principales amenazas para estas especies: la pérdida de hábitats y la sobreexplotación. Se calcula que tres de cada cuatro especies migratorias se ven afectadas por la pérdida de su ecosistema debido a las actividades agrícolas y la expansión de las infraestructuras de transporte y energía. Asimismo, al menos la mitad de los espacios clave para estas especies están experimentando niveles insostenibles de contaminación y no cuentan con un estatus de protección oficial.

La otra gran amenaza para las especies migratorias es la sobreexplotación. Según el panel de expertos, siete de cada diez especies estudiadas se ven afectadas por la caza o la pesca insostenible y la captura recreativa o accidental de animales.

Además, el informe señala preocupación por el impacto del calentamiento global y el aumento exponencial de la contaminación lumínica, acústica, química y plástica en ecosistemas de todo el mundo. «Las especies migratorias se enfrentan a muchas amenazas a lo largo de su camino. Por eso necesitamos esfuerzos globales para protegerlas», argumenta Amy Fraenkel, secretaria ejecutiva de la CMS.

Tras la publicación de este alarmante diagnóstico, los expertos insisten en la necesidad de establecer compromisos internacionales para proteger a estas especies migratorias durante todo su ciclo de vida. También se demanda la protección de los espacios que sirven para la reproducción, alimentación y migración de estos animales. Además, se pide fortalecer y ampliar los esfuerzos para abordar la captura ilegal e insostenible de especies migratorias, especialmente en el caso de los peces.

Finalmente, el informe pide medidas más contundentes para proteger a las especies en mayor peligro de extinción y esfuerzos más intensos para abordar el cambio climático y la contaminación que actualmente invade el planeta. «Las directrices proporcionadas por este informe ayudarán a respaldar acciones políticas muy necesarias para garantizar que las especies migratorias continúen prosperando en todo el mundo», concluye Fraenkel.