En el estadio de Montjuïc, hogar de las esperanzas futbolísticas de Barcelona, un nuevo capítulo en la historia del club se escribió en la noche del miércoles. El Barça avanzó a los cuartos de final de la Champions League después de una victoria emocionante 3-1 sobre el Napoli. Todo bajo el liderazgo de su director técnico, Xavi Hernández, quien, inundado de alegría, no paró de celebrar desde el área técnica.

El gol de apertura del juego provino del delantero Fermín, que desató la euforia de Xavi. Pero el verdadero éxtasis llegó con el segundo gol del partido, obra de João Cancelo. Este gol, que fue producto de un contragolpe perfectamente ejecutado, incluso después de que el palo izquierdo de la portería escupió el disparo envenenado de Raphinha, fue verdaderamente una obra maestra. Raphinha demostró ser una pieza fundamental en los dos primeros goles del Barça.

Todo esto ocurrió en menos de un cuarto de hora y con 2-0 iluminando el marcador de Montjuïc. El estadio, que acogió a 50.301 espectadores, registró su mejor asistencia de la temporada. Xavi, en un tono reivindicativo, defendió a su equipo de las críticas, argumentando que su equipo demostró que «está para competir en Europa».

Los dos primeros goles del Barça llegaron en un intervalo de apenas 121 segundos, dejando al Nápoles sin tiempo para recuperarse del primer golpe. Este rápido suceso fue solo el prólogo de una noche de celebración en Montjuïc.

En el centro de esta victoria, un jugador destacó de manera particular. Un joven de 17 años, 1 mes y 21 días, que ofreció una impresionante actuación defensiva. Este jugador, Pau Cubarsí, a pesar de su cara de adolescente y su edad menor, jugó como si hubiera estado en la Champions League toda su vida. Xavi elogió a Cubarsí, describiéndolo como un espectáculo para ver jugar, «nunca se pone nervioso, tiene una personalidad muy tranquila, con una salida del balón brutal».

El capitán del equipo, Sergi Roberto, que no había jugado desde enero, hizo su aparición para ser decisivo en la segunda mitad del partido. Gündogan inventó un pase para iniciar la jugada del 3-1, rasgando la defensa italiana con un pase soberbio para encontrar a Sergi Roberto, quien ubicó a Lewandowski en el área pequeña, sellando así una convincente victoria para el Barça.

La celebración colectiva se extendió a los 50.301 aficionados en las gradas, aunque 3.000 de ellos eran italianos. El joven Cubarsí, quien fue elegido como el mejor de la noche, lo describió como uno de los mejores días de su vida, «estamos en cuartos después de cuatro años».