Achraf Hakimi, durante el entrenamiento de Marruecos.

El mundo del fútbol está lleno de historias de jugadores que han optado por representar a las naciones de sus raíces o de sus antepasados, en lugar de las naciones en las que nacieron. Uno de los casos más recientes es el del joven talento del Real Madrid, Brahim Díaz, que ha decidido dejar la selección española para jugar con Marruecos.

Brahim, nacido en Málaga, es otro de los casos de jugadores que han decidido representar a la nación de sus abuelos – en su caso, Marruecos – en lugar de la de su nacimiento. Esta elección se debe, en gran medida, a la falta de oportunidades en la selección española y a su conexión con la cultura de sus antepasados.

Un camino similar al de Brahim fue seguido por Achraf Hakimi, del PSG, quien también optó por representar a Marruecos a pesar de haber jugado en las categorías inferiores de la selección española. Como explicó el lateral en su momento, su decisión no fue por falta de oportunidades, sino porque no se sentía en casa en la selección española, y prefería representar a la cultura árabe y marroquí, que había vivido en casa.

La selección de Marruecos, dirigida por Walid Regragui, ha estado trabajando intensamente en la captación de talentos con raíces marroquíes. Futbolistas como Ez Abde (Betis) e Ilias Akhomach (Villarreal) se han unido a las filas de Marruecos, siguiendo la estela de Munir El Haddadi (Las Palmas).

Otro caso notable es el de Lamine Yamal, del Barça, quien fue captado por la selección española, un movimiento que contrasta con la decisión de Brahim.

El caso de Álvaro Rodríguez, que prefirió atender la llamada de Uruguay después de su irrupción la pasada campaña, muestra cómo las raíces latinas también pueden influir en estas decisiones. Otro ejemplo es el de Giovanni Simeone, hijo del entrenador del Atlético de Madrid, que recientemente fue convocado por Argentina.

Iñaki Williams, del Athletic de Bilbao, es un caso particular. En 2022, anunció que jugaría con la selección de Ghana, como homenaje a sus padres. A pesar de haber sido internacional con España, tanto en las categorías inferiores como en la absoluta, decidió cambiar de bando debido a la falta de oportunidades.

También están los hermanos Milinković-Savić, nacidos en España pero que optaron por representar a Serbia. O Ivan Baillu, lateral del Rayo, que decidió defender los colores de Albania. Y Fernando Amorebieta, central del Athletic, que optó por jugar con Venezuela, el país donde nació.

Por último, está el caso de Lucas Hernández, internacional con las categorías inferiores de Francia. A pesar de afirmar sentirse español y de estar dispuesto a jugar con España, finalmente decidió representar a Francia después de que Didier Deschamps le confirmase que iba a estar en el Mundial de Rusia.

Estos casos ilustran cómo la identidad nacional en el fútbol puede ser un concepto complejo y fluido, influenciado por factores como las oportunidades de juego, la conexión con la cultura de los antepasados y las decisiones personales.