En un acto de audacia criminal que ha dejado una estela de perjuicios económicos y comunicativos, un grupo de individuos ha sido arrestado por la Guardia Civil tras haber llevado a cabo una serie de robos de cobre a lo largo de una ruta de 1.200 kilómetros. El grupo, que operaba desde Córdoba hasta Valladolid, se dedicaba a robar cable aéreo de telefonía, y se estima que sustrajeron un total de 5.000 metros de dicho cable, cuyo valor alcanza los 44.000 euros.
El grupo criminal, compuesto por seis individuos, llevaba a cabo sus operaciones durante la noche, en zonas donde las líneas de telecomunicaciones atravesaban tierras de trabajo o monte bajo. Armados con una escalera telescópica, varios de los criminales se bajaban de sus vehículos, subían a los postes de madera y cortaban el cable que se encontraba suspendido entre ellos. Trabajaban en tramos pequeños para facilitar el manejo y la carga en los vehículos.
El modus operandi de la banda de ladrones de cobre
La banda de ladrones de cobre operaba con una división clara de tareas. Algunos miembros se encargaban de la ejecución material del robo, mientras que otros se dedicaban a vigilar y ocultar los vehículos – varias furgonetas y un coche particular – en caminos o calles cercanas hasta que era seguro cargar el cable robado.
Una vez que habían llenado sus vehículos con el cable robado, los criminales volvían a casa y quemaban la cubierta plástica que protegía el cable de cobre para evitar su identificación y facilitar su trazabilidad. Posteriormente, vendían el cobre robado, logrando un «rápido y limpio beneficio económico».
A pesar de tomar medidas de seguridad, en febrero la Guardia Civil detectó a la banda en plena labor delictiva. Una patrulla de Seguridad Ciudadana de la Comandancia de la Guardia Civil de Valladolid fue alertada de madrugada por un salto de alarma por corte de cable telefónico en Castroverde de Cerrato. Identificaron tres vehículos cerca de la localidad, encontrando en su interior herramientas y utensilios susceptibles de ser utilizados para la comisión de hechos delictivos, incluyendo tijeras de grandes dimensiones, guantes de obra, cútters y una escalera telescópica de aluminio.
A raíz de la información obtenida, se pudo determinar que los individuos residían habitualmente en las provincias de Albacete y Córdoba, todos ellos con antecedentes por delitos contra el patrimonio por sustracciones de cable de cobre. Además, se identificó a tres hombres más que supuestamente habrían participado en los robos.
Como resultado de la investigación de la operación «Carlotaro», estos seis individuos fueron detenidos como presuntos autores de nueve delitos de hurto de cable de cobre de la red de telefonía en Valladolid. Según la Guardia Civil, estos robos han causado perjuicios en las comunicaciones de particulares y cuantioso quebranto económico a la empresa de comunicaciones titular de estos bienes. No solo se ha impactado la infraestructura de telecomunicaciones, sino también la confianza de la población en la seguridad de sus servicios básicos. Con la detención de los responsables, se da un paso hacia la reparación de ese daño.
