Condenado a 16 años de cárcel en Málaga por abusar de su hija, a la que también grabó e hizo fotos desnuda

Condenan a un hombre a 16 años de cárcel por abuso sexual a su hija

Un individuo ha sido condenado a 16 años de prisión por abusar sexualmente de su hija durante tres años, comenzando cuando ella tenía 15 años. Además de cometer abusos sexuales, el acusado también grabó y tomó fotografías de la joven desnuda. Por estos actos repugnantes, la Audiencia de Málaga también le ha impuesto una indemnización de 150.000 euros.

La sentencia declara como probado que el acusado mantuvo relaciones sexuales con su hija desde que ella tenía 15 años hasta diciembre de 2014, cuando la joven decidió abandonar el hogar y denunciar los hechos. El primer incidente de abuso sexual ocurrió en una noche de 2011 en la habitación de la niña, y el acusado afirmó que estaba comprobando si su hija era virgen.

El día siguiente a este incidente, llevó a la niña a su empresa, donde también la agredió sexualmente. A partir de ese momento, los abusos se produjeron casi a diario en el hogar familiar, aprovechándose de que él dormía en el salón. Instruyó a la niña para que no buscara nada fuera de casa y se centrara en sus estudios.

Manipulación psicológica y amenazas

Para evitar que su hija revelara los abusos, el acusado le advirtió que si su madre se enteraba, destruiría la familia. Esto llevó a la menor a guardar silencio durante años. Además, el acusado manipuló a la niña, insistiendo en que estaba enamorado de ella y que ya no quería a su madre.

Este abuso psicológico generó en la menor un fuerte sentimiento de culpa y la falsa creencia de que debía guardar silencio para no causarle dolor a su madre y evitar la destrucción de la familia.

Además, el acusado tomó numerosas fotos y vídeos de su hija desnuda y en actitudes sexuales, que fueron encontrados en un dispositivo de almacenamiento externo. En total, se hallaron nueve archivos de imágenes y un vídeo tomados por el acusado.

El acusado también vigilaba las entradas, salidas y el uso de redes sociales de su hija, mostrando un rechazo a que ella tuviera relaciones sociales. Sin embargo, el Tribunal no consideró que estas conductas constituyeran violencia psíquica habitual.

Consecuencias psicológicas y físicas para la víctima

Como resultado de estos abusos, la víctima sufrió un trastorno mixto ansioso-depresivo y trastorno de estrés postraumático. Entre los síntomas que experimentó se incluyen baja autoestima, pesimismo, irritabilidad, miedos, dificultad para concentrarse, problemas de memoria, palpitaciones, falta de aire, trastornos digestivos y rabia por la situación que vivía.

El acusado ya había sido condenado en 2019 por delitos de maltrato en el ámbito familiar y malos tratos habituales cometidos contra su pareja, la madre de sus hijas, y por el delito de amenazas en el ámbito doméstico cometidas contra la víctima por unos hechos en 2014.

Ahora, se le condena por un delito de abuso sexual y otro de elaboración de material pornográfico, ambos continuados y con la aplicación de la circunstancia que atenúa la pena de dilaciones indebidas. Sin embargo, se le absuelve del delito de malos tratos psíquicos.

Además de la pena de prisión, se le impone la prohibición de contactar o acercarse a la víctima a menos de 500 metros durante un periodo de 26 años y una medida de libertad vigilada, que se verificará una vez cumplida la pena privativa de libertad, de ocho años.

El acusado negó todos los hechos, pero los magistrados de la Sala consideraron que su declaración exculpatoria era difícilmente creíble. En cambio, otorgaron suficiente credibilidad al testimonio de la víctima, del cual no tienen ninguna duda de su veracidad.

Señalan que las manifestaciones de la víctima son espontáneas, libres, naturales y sencillas y coincidentes en lo esencial, sin contradicciones dignas de mención, desgranando unos hechos desagradables en un relato cargado, posiblemente, de vergüenza, sufrimiento y dolor.